jueves, 30 de septiembre de 2010

Bye Bye Venice, Hello Morro Bay

Empezamos nuestra ruta por la Costa Oeste.  Hoy toca la primera parte, que es ir desde Los Ángeles hasta Morro Bay, prácticamente en la mitad entre LAX y San Francisco.

Tenemos que hacer el check out del hostel, que es a las 11am, así que nuestra idea es aprovechar antes la habitación para dejar las maletas dentro y ver lo que nos ofrece el paseo y la playa de Venice.  Para esto nos levantamos temprano y, en mi caso, voy a dejar una mochila en el coche y voy a correr un poco por el paseo, cámara en mano (la pequeña, claro).  No hago mucho, que no me quiero petar.  Nada más bajar de la habitación, en pleno paseo, hay un montón de gente vestida igual haciendo ejercicio.  Cuando vuelvo del coche y me pongo yo a correr, me doy cuenta de que el paseo está plagado de esta gente, y me doy cuenta de que, según pone en sus camisetas, forman parte de un club o algo así.  A parte de esto, lo que más me llama la atención es la cantidad de homeless que hay durmiendo por la playa.  Hay muchísimos sin techo por todo Los Ángeles, pero aquí es brutal.  Lo que también me doy cuenta, como ya dije, es de lo que madruga la gente.  Había bastantes skaters, surfista y gente paseando, sin más… Y sólo eran las 7.30 u 8 de la mañana.   A ver si en España ves a alguien con el skate a las 8 de la mañana…  Lo que más me gustó fueron la cantidad de graffitis que hay.  En esta zona, por todas partes, hasta hay una zona dentro de la arena donde los troncos de las palmeras están pintados.

Una vez volví a la habitación, me duché y cogí un café, bajamos a hacer las últimas compras de souvenirs de esta ciudad, volvimos a hacer la salida del hostel y cogimos el coche para mpezar el viaje hacia Morro Bay.  Cogimos la Pacific Coast Highway que va por la costa hasta Malibú.  Una carretera de entre 2 y 3 carriles que bordea la costa, y que en nuestro caso, nos dejaba las playas a nuestra izquierda.  Como el día no estaba para tirar cohetes (nubes, niebla, aire…) había bastantes surfistas que habían aprovechado para ir a coger unas olas.  En según que playas parecían garbanzos dentro de la olla.  La verdad es que daban ganas de coger una tabla e irte con ellos.

Esta highway se convertía en la Hwy 1 de California, que viene a ser lo mismo, pero con otro nombre.  Nos paramos en algunos Point Views para contemplar loa paisajes y hacer alguna que otra foto y seguimos para el norte.  Durante el trayecto el sol salía y se volvía a esconder detrás de las nubes; la niebla venía y se iba y, cuando estábamos llegando y pensábamos que íbamos a tener suerte con el tiempo; justo antes de llegar… Niebla.  Total, que cuando llegamos a Morro Bay había más niebla que en ningún otro sitio.

Entramos en el Hotel, el Rodeway Inn, típico americano, y una vez que nos acomodamos, nos fuimos a ver el pueblo.  El sábado había mercadillo de pueblo; lo inspeccionamos, compré algo de fruta para cenar, y seguimos para abajo.  No sin antes entrar en un Pub de donde salía música y donde estaba tocando un grupo en directo, de rock, y no lo hacían mal.  Además los que allí había se entregaban completamente.  Resulta que también era el Avocado Festival (sí, el festival del aguacate…) y en una zona vallada al lado del puerto había otro grupo tocando, este de blues, del que grabé un poco, aunque ya acababan y empezaban a desmantelar los chiringuitos.  Aquí también la gente le coreaba y chillaba… Me gustó mucho el ambiente, estos Yankees saben divertirse, aunque sea a media tarde, la mitad debía llevar unas cuantas cervezas en lo alto.

Nos acercamos al muelle y escuchamos a los leones marinos y los vimos a lo lejos y alguno que otro, también lo vimos nadar por delante nuestro.  Seguimos bordeando la orilla hasta la roca que da nombre al pueblo.  Un peñón, que según vimos, en algún tiempo se le conoció como el Gibraltar del Pacífico.  Vimos a un grupo de nutrias que nadaban por la orilla y después de un rato deambulando por allí, decidimos volver al hotel a descansar.  Al día siguiente nos tocaba subir hasta San Francisco, o sea, un chorro de kilómetros más.

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