sábado, 9 de octubre de 2010

Good Bye USA

Y llegó el día del adiós…  Bajamos a desayunar, me hice unas tortitas de primera y nos fuimos a echar un último vistazo.  Callejeamos un poco y después hicimos algo que, si vas a San Francisco, hay que hacer:  subir en el Cable Car.  Subimos unas cuantas calles cuesta arriba sólo para bajarlas subidos en el tranvía.  $5 el trayecto, ahí es nada…  nos dejó de nuevo en Union Square y nos metimos en una tienda de libros que se llama Borders y que hay justo en una de sus esquinas.  Hemos salido cargados como burros.  Vaya precios… lástima que esté todo en inglés…

Fuimos a buscar las maletas al hostel y a buscar el coche después.  Como teníamos algo de tiempo antes de ir al aeropuerto hemos pasado por Ocean Beach, la playa que da al Pacífico.  Hemos visto el paisaje y ya sí, hemos puesto rumbo al aeropuerto.  Bueno, primero a devolver el coche y luego con el air train, al aeropuerto en sí.  Facturamos los maletones y pasamos el control…  Fuimos a la puerta de embarque y después de esperar un rato, hemos subido al avión.  Nos quedaban 10 horas y media de viaje.  Lo malo es que una vez en Dusseldorf nos teníamos que esperar 5 horas al avión que nos tenía que llevar a Barcelona.  Vaya palizón de espera…  ¡¡Interminable!!  Pero todo pasa y, por fin, subimos al esperado avión.  Por si no teníamos suficiente, se retrasó la salida casi una hora, pero conseguimos llegar a Barcelona.  Bueno, llegamos nosotros, porque mi maleta se quedó por el camino o ni siquiera salió de San Francisco.  Menos mal que me la trajeron a los 2 días.  Eso sí, la cara de tonto que se te queda cuando van saliendo todas las maletas y la gente las va cogiendo y se va yendo… Y cuando ya está la cinta vacía, la zona de recogida de maletas también vacía de gente, y entonces ya te convences: “¡Que no, que no va a salir!”.  Ah, otra cosa que se pasa por la cabeza cuando te encuentras en esta situación es: “¿Por qué yo?”,  pero bueno, son cosas que pasan.  Aunque no deja de tocar las narices por muy común que sea…

Cambiando de tema.  En resumen en viaje ha sido toda una experiencia.  Tal vez cambiaría lo de dar tantos viajes, ya que agota muchísimo.  Pero gracias al palizón que nos hemos metido hemos visto muchísimas cosas.  ¡¡Lo recomiendo!!

Y así acabo, un saludo y espero que lo hayáis disfrutado.

Pateando Frisco

En el USA Hostels teníamos el desayuno incluido, pero el lunes no lo aprovechamos porque nos levantamos demasiado temprano hasta para los de la cocina.  El martes ya fue otra cosa.  Bajamos a la cocina y yo esperaba encontrarme con las típicas tostadas que te dan en todas partes o cereales como mucho.  Pero no.  Aquí son más especiales.  Vimos a la gente en la cocina liada con sartenes y espátulas y nos fijamos en lo que hacían:  tortitas.  Las típicas tortitas esas que se hacen los americanos en las pelis.  Había jarras con la masa y un spray para echarlo en la sartén a modo de aceite.  Que decir que la primera me quedó bastante rara, por decirlo de alguna manera…  ni siquiera le eché el spray, con eso lo digo todo.  Venga rascar… Pero le pillé el truco y hoy miércoles ya era un experto (o casi… jeje)

Nos fuimos a ver la zona antes de recoger el coche.  Ah, el tema parking es otra cosa.  En la calle apenas se puede aparcar.  Están los típicos parquímetros, pero tienen un límite de una hora.  Así que no vale.  En su defecto hay unos aparcamientos públicos en los que puedes dejar el coche.  A nosotros nos costó $15 la noche y nos pareció caro, pero luego nos dimos cuenta que era el más barato con diferencia.  Pues bien, esto se ve que funciona como un hotel, pero de coches, así que tienes que hacer el check-out antes de cierta hora; en nuestro caso las 3pm.

Pues nos fuimos a andar, sabiendo que teníamos que estar antes de las 3 de la tarde en el parking para recoger el coche.  El hostel está bien situado y tiene cerca bastantes puntos de interés.  Bajando tres calles teníamos Union Square, y siguiendo un poco más, el área financiera, con la Transamerican Tower (de forma piramidal y altísima).  Al lado prácticamente está Chinatown:  lo típico, el arco de entrada, y mogollón de tiendas, bazares y restaurantes chinos.  Allí compramos la mayoría de recuerdos de SFO.  Luego seguimos en dirección al Pier 39, donde están los leones marinos.  Antes de llegar, pasamos por la Coit Tower, un mirador en medio de la ciudad desde donde se ve toda ella.  Al sur se puede ver el Bay Bridge, por el que pasamos el día anterior de regreso de Yosemite (en el que cobran peaje, por cierto), Oakland y la Transamerican.  Al norte, se ve Sausalito y la isla de Alcatraz de por medio, y si miras un poco a la izquierda, ahí tienes el Golden Gate.

Bajamos de la colina directamente al Pier 39.  Estuvimos viendo a los leones marinos un rato y nos metimos por el interior del muelle.  Está bastante bien, muchas tiendas, restaurantes, cines…  Para turistas, vamos…  Sitios donde dejarse la pasta muy fácilmente.

Y volvimos pitando porque se nos echaba la hora encima…  Subidas, bajadas y otra vez subidas…  Llegué por los pelos, 5 minutos faltaban, pero ningún problema.

Una vez recuperado el coche nos fuimos directamente a Sausalito, pasando por el Golden Gate, claro.  Una vez pasado el puente, paramos en el Point View y después bajamos a una especie de mirador que hay saliendo por la derecha desde la Hwy 1 y que está en la Horseshoe Bay, desde donde se ve una panorámica del puente, la ciudad a la izquierda y más a la izquierda Oakland. Vamos, la bahía al completo…  Después fuimos dirección Sausalito, donde están las casas flotantes, aunque no entramos a verlas, ya que pone que está prohibida la entrada y además hay un guardia jurado; pero el pueblo en sí es bastante bonito y vale la pena pasar una tarde paseando por allí.
Después de ahí intentamos ir a otro mirador que está por encima del Golden Gate, pero cogimos un camino que no era y aparecimos en otro mirador un poco más al norte, pero desde el que también se veía.  Se ve que era una especie de defensa militar de la guerra, con batería de misiles y eso.  Todo abandonado, pero desde donde hay unas vistas espectaculares.  Todo esto forma parte de lo mismo:  el Golden Gate National Recreation Area.  Para ir a la última zona donde estuvimos hay que coger la Bunker Rd, pasar por un túnel que atraviesa la montaña y tirar hasta el final, pasando por unas casas que hay.  Hay un cruce en el que si sigues recto vas al mirador y si tiras a la derecha te lleva a la Rodeo Lagoon y a la playa que está entre la laguna y el Pacífico (Rodeo Cove).  Nosotros no bajamos porque se nos hacía de noche, pero tiene muy buena pinta desde arriba.  Para ir al mirador al que queríamos ir en un principio es tan fácil como salir de la Hwy 1 una vez pasado el Golden Gate dirección Sausalito, y girar en el primer cruce a la izquierda, pasar por debajo de la autovía y e ir subiendo al monte.

Volvimos a San Francisco por el puente, pero ahora sí, a la vuelta, te cobran peaje.  Y fuimos a la calle Lombard, a bajar la famosa cuesta de curvas cerradas con jardines a los lados.  El tramo zigzagueante está entre Hyde St y Leavenworth St.  Es una especie de montaña rusa, sólo que con el coche y bastante despacio, ya que si no corres el peligro de meterte en la casa de alguien.

Para acabar el día, 2 cosas:  primero fuimos a Japantown, el barrio japonés.  Era bastante tarde y casi no había movimiento, así que entramos en un par de sitios y nos fuimos rápido.  La segunda visita fue a la tienda Amoeba Music, en la sucursal de SFO, claro; y en donde me dejé los cuartos otra vez… pero vaya gangas!!  Después de comprar los discos y cenar en el McDonalds que estaba al lado, nos fuimos directos al hostal.  Teníamos que preparar las maletas para el regreso a la península al día siguiente, o sea, hoy (con lo que he tardado en colgar esto han pasado ya un par de semanas, sorry).

jueves, 7 de octubre de 2010

Ruta panorámica hasta SFO y Yosemite

El día del domingo no hay mucho que se pueda explicar con palabras…  Subimos por la costa hacia San Francisco y vemos paisaje tras paisaje, pasamos por puentes antiguos (del ‘32) y por algún que otro Parque Nacional, como Los Padres National Forest, el John Little State park o el Julia Pfeiffer Burns State Park.  Tengo que decir que pocas veces nos envuelve bosque cerrado; normalmente nos queda a la derecha.  Y bueno, en general esto no se puede explicar, hay que verlo… Así que ya pondré fotos del trayecto, para que os hagáis una idea.

A San Francisco llegamos de noche y, como al día siguiente la idea era ir a Yosemite y nos tocaba madrugar, nos quedamos en la habitación.

El lunes nos levantamos sobre las 4.15am, ya que hasta Yosemite son unas 4 horas más o menos.  Esta madrugada fue cuando tuve mi primer y único encontronazo con la ley en los E.U.A.  Íbamos buscando una gasolinera como agua de mayo cuando en una avenida en la que estaba prohibido girar a la izquierda, giré.  Y además, delante del coche de policía.  Así que bajando por la calle me encendió las luces y me puso esa sirena tan rara que tienen.  Supongo que le di pena o me vio la cara de sobao que llevaba, o porque era turista y tal; porque después de pedirme el permiso de conducir, lo único que me dijo fue que me fijara bien en las señales.  Thanks God!!!

Tardamos eso, lo que me dijeron, unas 4 horas.  Y una vez dentro hay una red de carreteras con bastantes curvas en las que te hacen ir bastante despacio.  Lo que es el parque en sí, es increíble, guapísimo y todo muy grande…  El Half Dome, el Capitán…  Primero fuimos al Gracier Point, desde donde vimos el valle, con el Half Dome en primer plano y luego fuimos al Yosemite Valley, donde están todos los sitios donde puedes alojarte para pasar la noche.  Desde allí fuimos a ver unas cascadas, aunque agua vimos bien poca, porque ya no caía nada de nada.  Yendo por las carreteras de aquí para allá había de vez en cuando “point views”, desde donde podías admirar el paisaje y sacar las fotos de rigor.  Desde uno de ellos vimos el Capitán y también una cascada de la que ahora no me acuerdo el nombre.  Para lo último dejamos el Mariposa Grove, el bosque de Secuoyas gigantes.  Esta zona hace toda subida y la zona más alta queda a unos 6700 pies (no sé la equivalencia en metros), intentamos llegar, pero se hacía tarde para volver y empezaba a hacer frío.  Estuvo bien, además, porque como era más bien tarde y por la parte alta ya no había mucha gente, se empezaban a ver animales.  Así, vimos un zorro, un par de cervatillos saltando, un pájaro carpintero manos a la obra y un par de ciervos.  Lástimas que no vimos ningún oso, eso sí que nos hubiera gustado.

Y cogimos el coche y volvimos para casa… Y con un sueño…  Llegamos tardísimo y caímos muertos.  El día siguiente sería el único completo para visitar la ciudad.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Bye Bye Venice, Hello Morro Bay

Empezamos nuestra ruta por la Costa Oeste.  Hoy toca la primera parte, que es ir desde Los Ángeles hasta Morro Bay, prácticamente en la mitad entre LAX y San Francisco.

Tenemos que hacer el check out del hostel, que es a las 11am, así que nuestra idea es aprovechar antes la habitación para dejar las maletas dentro y ver lo que nos ofrece el paseo y la playa de Venice.  Para esto nos levantamos temprano y, en mi caso, voy a dejar una mochila en el coche y voy a correr un poco por el paseo, cámara en mano (la pequeña, claro).  No hago mucho, que no me quiero petar.  Nada más bajar de la habitación, en pleno paseo, hay un montón de gente vestida igual haciendo ejercicio.  Cuando vuelvo del coche y me pongo yo a correr, me doy cuenta de que el paseo está plagado de esta gente, y me doy cuenta de que, según pone en sus camisetas, forman parte de un club o algo así.  A parte de esto, lo que más me llama la atención es la cantidad de homeless que hay durmiendo por la playa.  Hay muchísimos sin techo por todo Los Ángeles, pero aquí es brutal.  Lo que también me doy cuenta, como ya dije, es de lo que madruga la gente.  Había bastantes skaters, surfista y gente paseando, sin más… Y sólo eran las 7.30 u 8 de la mañana.   A ver si en España ves a alguien con el skate a las 8 de la mañana…  Lo que más me gustó fueron la cantidad de graffitis que hay.  En esta zona, por todas partes, hasta hay una zona dentro de la arena donde los troncos de las palmeras están pintados.

Una vez volví a la habitación, me duché y cogí un café, bajamos a hacer las últimas compras de souvenirs de esta ciudad, volvimos a hacer la salida del hostel y cogimos el coche para mpezar el viaje hacia Morro Bay.  Cogimos la Pacific Coast Highway que va por la costa hasta Malibú.  Una carretera de entre 2 y 3 carriles que bordea la costa, y que en nuestro caso, nos dejaba las playas a nuestra izquierda.  Como el día no estaba para tirar cohetes (nubes, niebla, aire…) había bastantes surfistas que habían aprovechado para ir a coger unas olas.  En según que playas parecían garbanzos dentro de la olla.  La verdad es que daban ganas de coger una tabla e irte con ellos.

Esta highway se convertía en la Hwy 1 de California, que viene a ser lo mismo, pero con otro nombre.  Nos paramos en algunos Point Views para contemplar loa paisajes y hacer alguna que otra foto y seguimos para el norte.  Durante el trayecto el sol salía y se volvía a esconder detrás de las nubes; la niebla venía y se iba y, cuando estábamos llegando y pensábamos que íbamos a tener suerte con el tiempo; justo antes de llegar… Niebla.  Total, que cuando llegamos a Morro Bay había más niebla que en ningún otro sitio.

Entramos en el Hotel, el Rodeway Inn, típico americano, y una vez que nos acomodamos, nos fuimos a ver el pueblo.  El sábado había mercadillo de pueblo; lo inspeccionamos, compré algo de fruta para cenar, y seguimos para abajo.  No sin antes entrar en un Pub de donde salía música y donde estaba tocando un grupo en directo, de rock, y no lo hacían mal.  Además los que allí había se entregaban completamente.  Resulta que también era el Avocado Festival (sí, el festival del aguacate…) y en una zona vallada al lado del puerto había otro grupo tocando, este de blues, del que grabé un poco, aunque ya acababan y empezaban a desmantelar los chiringuitos.  Aquí también la gente le coreaba y chillaba… Me gustó mucho el ambiente, estos Yankees saben divertirse, aunque sea a media tarde, la mitad debía llevar unas cuantas cervezas en lo alto.

Nos acercamos al muelle y escuchamos a los leones marinos y los vimos a lo lejos y alguno que otro, también lo vimos nadar por delante nuestro.  Seguimos bordeando la orilla hasta la roca que da nombre al pueblo.  Un peñón, que según vimos, en algún tiempo se le conoció como el Gibraltar del Pacífico.  Vimos a un grupo de nutrias que nadaban por la orilla y después de un rato deambulando por allí, decidimos volver al hotel a descansar.  Al día siguiente nos tocaba subir hasta San Francisco, o sea, un chorro de kilómetros más.

Panorámicas

Nos levantamos el viernes sobre las 8.  No sé por qué pero desde que estoy aquí madrugo más que para ir a trabajar.  Y además, antes que el despertador…  Nos preparamos y bajamos a buscar el coche, marcamos en el GPS el primer destino y nos ponemos en marcha.

Buscaba Cahuenga Peak, donde está el Griffith Park, ya que había leído que había unas vistas bastante buenas.  No me salía en el GPS, pero me daba una Cahuenga Drive.  Así que fuimos para allá.  Resultó estar muy bien.  Nos metimos por la calle y subimos a un monte, viendo casas bastante llamativas.  Fuimos a dar a Mulholland Drive (peli de David Lynch) y subimos hasta encontrar un parque, el Runyon Canyon.  Aparcamos y subimos por un sendero hasta la cima.  Se divisaba la ciudad, pero con un poco de niebla, y a mano izquierda, el cartel de Hollywood famoso.  Vimos que hay muchísimos senderos como el que subimos nosotros, que atraviesan las montañas que rodean Los Ángeles.  Aquí hay mucho culto al cuerpo.  A todas horas ves gente corriendo por todas partes, hay gimnasios en cada calle (sobre todo por Venice).  Una vez arriba teníamos una panorámica buenísima de toda la ciudad.  Bajamos y seguimos subiendo un poco por Mulholland, pero nos dimos la vuelta y bajamos.  Iba a poner la próxima parada cuando vimos un minibús de un tour, y Sandra tuvo la idea de seguirlo.  Fuimos detrás de él hasta que lo perdimos por Hollywood Blvd.  La verdad es que iba súper rápido.  Al menos durante el tiempo que pudimos seguirle la pista vimos unas cuantas casas de pasta, pero nada que ver con las que vimos en Miami.

Cuando lo perdimos estábamos al lado de Sunset Blvd, así que fuimos a la tienda de música que hay en esa calle:  Amoeba Music.  Es grandiosa, hay de todo y a cualquier precio.  Nuevo o usado; vinilo, cd, cassette, …  Hay bastantes que están de oferta, y vale la pena mirar.  Me gasté menos de 15€ al cambio y me llevé 5 cds.
Después de comer en un Jack in the Box fuimos al Griffith Observatory.  Desde aquí hay unas vistas espectaculares tanto del cartel de Hollywood como de Los Ángeles.  Vale mucho la pena subir.  Además el parking con la entrada al observatorio son gratuitos.

Nos fuimos de allí y pasamos por Chinatown.  Una visita rápida ya que tampoco había gran cosa que ver por allí.  Compramos algo de fruta para la cena y pusimos rumbo a La Brea Tar Pits.  Esto está dentro del parque donde está el George C. Page Museum La Brea Discoveries y consiste en un gran estanque negro de petróleo crudo que se filtra a través de la tierra y que tiene unas réplicas de unos mamuts, uno de ellos atrapado por el alquitrán y rugiendo.  Dando unos pocos pasos nos damos un paseo por el LACMA (Los Ángeles County Museum of Art), donde estaban haciendo un concierto de jazz.  Echamos un vistazo y nos fuimos, que se nos acababa el tiempo del parking.

Puse en el GPS Long Beach, pensando que formaba parte de LAX, pero es un pueblo diferente, así que aparecimos en una calle que se llamaba Long Beach, pero ni idea de donde quedaba la playa…  Decidimos ir a Santa Mónica, que queda al norte de Venice, y donde está la ferie permanente monta en un muelle en la playa.  Puse una calle en el GPS y aparcamos.  Hacía mucho frío pero aún así subimos el paseo andando.  Para nuestra sorpresa, estábamos en Venice y después de andar unos pocos metros aparecimos delante de nuestro hostal.  Volvimos al coche y, esta vez sin maquinitas, fuimos a Santa Mónica.  Aparqué un poco antes y fuimos andando.
Las playas de California son muy guapas y están muy cuidadas.  Lo que tiene de especial Santa Mónica es su muelle (el Pier).  En él hay montado un parque de atracciones.  No muy grande, claro.  Una noria, que tiene un juego de luces bastante llamativo, una pequeña montaña rusa, las casetas de los feriantes típicas de tirar los botes con bolas, etc.  Lo que viene a ser una feria de pueblo, vamos, sólo que en un muelle encima del mar…  

Hacía un frío que pela, así que no aguantamos demasiado; nos dimos una vuelta y nos volvimos al hostal.
Esta vez queriendo…

martes, 21 de septiembre de 2010

El amigo Esteban...

Jueves 16.  Hoy dejamos el hostel de Hollywood y nos vamos a uno en la playa, más en concreto, en Venice Beach.  Ambiente surfero a tope, mucho loco suelto, pero ambientillo interesante de verdad.  Además hoy jueves había un evento especial de arte.  Había exposiciones por tiendas de alrededor del albergue y algunas estaban bastante bien.  Pero bueno, primero el principio…

Nos levantamos bastante temprano y vamos a echar un vistazo a plena luz del día.  Desayunamos algo, cada uno a su momento, compro un par de cosas, y cogemos el coche para ir al Universal Studios, el parque de atracciones de la productora.  El parque en sí no es que lleve mucho rato, lo que tienes que hacer es cuadrarte los espectáculos y las atracciones.  Yo pensaba que tardaría menos, pero al final nos han quedado un par de cosas por ver.  Pero es que la verdad es que cierran muy temprano:  a las 5.30 ya estaban empezando a echar a la gente… Hay alguna cosa que destacar: el espectáculo de Waterworld está muy guapo: explosiones, motos de agua, lanchas…; el “Studio Tour” también está muy bien, además hay un tramo de horario en el que lo hacen en castellano.  Nuestro guía era de Maracaibo y no paraba de hablar y decir chorradas.  Nos hemos reído mucho.  En este tour se ven los estudios donde se ruedan algunas series, como “Mujeres Desesperadas” y películas como “La Guerra de los Mundos”.  Total, que el Universal me ha gustado más de lo que pensaba y si alguien visita LAX es visita casi obligada.

Después de allí fuimos a buscar las maletas al primer hostel y nos fuimos, dando un rodeo bastante grande, hacia el de Venice.

Nuestra intención era ir a Beverly Hills, pero ni con el GPS me aclaro, hay salidas que están juntas o cruces bastante inverosímiles…  El caso es que el sol sale bastante pronto (y la gente con él) y se pone temprano.  A las 5 de la mañana había sol y a las 7.30 de la tarde ya casi no se ve…  El caso es que una vez que hemos dado con Beverly Drive ya casi no había nada que ver y hemos venido directamente al Venice Beach Cotel.
El ambiente por la zona, como dije antes, es bastante interesante y particular.  Es surfero y skater casi por completo.  Olía bastante a hierba casi todo el rato y había más de uno ido de la olla haciendo bailes bastante estrambóticos.  Había algún bar que otro abierto, pero creo que también era por el rollo de las obras de arte y tal.  El caso es que hemos dado un paseillo más bien corto y nos hemos vuelto a la habitación.  Y aquí estoy ahora, haciendo los deberes hoy que tengo tiempo…  Mañana tenemos todo el día aquí.  No sé muy bien que vamos a hacer, pero una visita por Rodeo Drive, Mulholland Drive y el Observatorio Griffith creo que sería lo suyo.  Ya diré el qué.  Ciao!!

Driving to LAX

Miércoles 15 de septiembre.  Ya no sé ni a que día estamos.  Se me están pasando los días volando.  Hoy dejamos el hotel Flamingo cargados como burros y nos vamos a coger el bus en la acera de delante, ya que el aeropuerto está dirección sur.  Nos equivocamos de parada  y nos bajamos antes de tiempo.  Menos mal que pasan cada muy poco…  nos deja en la terminal de autobuses y cogemos otro en 15 minutos más o menos que nos deja donde están todos los rent-a-car del aeropuerto.  Me ponen un poco de pegas porque llevo el carné temporal de conducir, pero me acaban dando el coche.  Al final de Pontiac G8 nada.  Nos dice que cojamos el que queramos de la fila de los Standard.  Hay un New Beetle entre otros, pero nos decantamos por un Mazda 5 familiar.  Y menos mal porque a duras penas nos caben el equipaje.  Antes de coger ya la carretera, paramos en Las Vegas Outlet Center a hacer una compras que tenía pendientes y a comer algo.

Cumpliendo más o menos con las velocidades se tardan unas 4 horas en ir de Las Vegas a Los Ángeles.  De camino lo único que se puede destacar es el desierto de Mojave y el Death Valley.  Bueno, también vimos de pasada el termómetro gigante de Barstow, pero poco más.

Llegamos a Hollywood, donde tenemos el hostel para esa noche, y descargamos.  Tan pronto como hacemos el check-in y dejamos las cosas, nos vamos a hacer la primera visita a la zona.  Resulta que bajando unos 50 metros tenemos la Hollywood Blvd y el paseo de la fama, con sus estrellas, girando la esquina a la izquierda, nos damos de morros con el Madame Tussauds, y al lado el teatro chino, y al lado de este, el Kodak…  Vamos, que prácticamente ya lo habíamos visto todo en Hollywood antes de ir a dormir.  Hago unas cuantas (muchas) fotos y nos vamos para casa, que además hace una rasca bastante importante.  Mañana, Universal…