sábado, 9 de octubre de 2010

Good Bye USA

Y llegó el día del adiós…  Bajamos a desayunar, me hice unas tortitas de primera y nos fuimos a echar un último vistazo.  Callejeamos un poco y después hicimos algo que, si vas a San Francisco, hay que hacer:  subir en el Cable Car.  Subimos unas cuantas calles cuesta arriba sólo para bajarlas subidos en el tranvía.  $5 el trayecto, ahí es nada…  nos dejó de nuevo en Union Square y nos metimos en una tienda de libros que se llama Borders y que hay justo en una de sus esquinas.  Hemos salido cargados como burros.  Vaya precios… lástima que esté todo en inglés…

Fuimos a buscar las maletas al hostel y a buscar el coche después.  Como teníamos algo de tiempo antes de ir al aeropuerto hemos pasado por Ocean Beach, la playa que da al Pacífico.  Hemos visto el paisaje y ya sí, hemos puesto rumbo al aeropuerto.  Bueno, primero a devolver el coche y luego con el air train, al aeropuerto en sí.  Facturamos los maletones y pasamos el control…  Fuimos a la puerta de embarque y después de esperar un rato, hemos subido al avión.  Nos quedaban 10 horas y media de viaje.  Lo malo es que una vez en Dusseldorf nos teníamos que esperar 5 horas al avión que nos tenía que llevar a Barcelona.  Vaya palizón de espera…  ¡¡Interminable!!  Pero todo pasa y, por fin, subimos al esperado avión.  Por si no teníamos suficiente, se retrasó la salida casi una hora, pero conseguimos llegar a Barcelona.  Bueno, llegamos nosotros, porque mi maleta se quedó por el camino o ni siquiera salió de San Francisco.  Menos mal que me la trajeron a los 2 días.  Eso sí, la cara de tonto que se te queda cuando van saliendo todas las maletas y la gente las va cogiendo y se va yendo… Y cuando ya está la cinta vacía, la zona de recogida de maletas también vacía de gente, y entonces ya te convences: “¡Que no, que no va a salir!”.  Ah, otra cosa que se pasa por la cabeza cuando te encuentras en esta situación es: “¿Por qué yo?”,  pero bueno, son cosas que pasan.  Aunque no deja de tocar las narices por muy común que sea…

Cambiando de tema.  En resumen en viaje ha sido toda una experiencia.  Tal vez cambiaría lo de dar tantos viajes, ya que agota muchísimo.  Pero gracias al palizón que nos hemos metido hemos visto muchísimas cosas.  ¡¡Lo recomiendo!!

Y así acabo, un saludo y espero que lo hayáis disfrutado.

Pateando Frisco

En el USA Hostels teníamos el desayuno incluido, pero el lunes no lo aprovechamos porque nos levantamos demasiado temprano hasta para los de la cocina.  El martes ya fue otra cosa.  Bajamos a la cocina y yo esperaba encontrarme con las típicas tostadas que te dan en todas partes o cereales como mucho.  Pero no.  Aquí son más especiales.  Vimos a la gente en la cocina liada con sartenes y espátulas y nos fijamos en lo que hacían:  tortitas.  Las típicas tortitas esas que se hacen los americanos en las pelis.  Había jarras con la masa y un spray para echarlo en la sartén a modo de aceite.  Que decir que la primera me quedó bastante rara, por decirlo de alguna manera…  ni siquiera le eché el spray, con eso lo digo todo.  Venga rascar… Pero le pillé el truco y hoy miércoles ya era un experto (o casi… jeje)

Nos fuimos a ver la zona antes de recoger el coche.  Ah, el tema parking es otra cosa.  En la calle apenas se puede aparcar.  Están los típicos parquímetros, pero tienen un límite de una hora.  Así que no vale.  En su defecto hay unos aparcamientos públicos en los que puedes dejar el coche.  A nosotros nos costó $15 la noche y nos pareció caro, pero luego nos dimos cuenta que era el más barato con diferencia.  Pues bien, esto se ve que funciona como un hotel, pero de coches, así que tienes que hacer el check-out antes de cierta hora; en nuestro caso las 3pm.

Pues nos fuimos a andar, sabiendo que teníamos que estar antes de las 3 de la tarde en el parking para recoger el coche.  El hostel está bien situado y tiene cerca bastantes puntos de interés.  Bajando tres calles teníamos Union Square, y siguiendo un poco más, el área financiera, con la Transamerican Tower (de forma piramidal y altísima).  Al lado prácticamente está Chinatown:  lo típico, el arco de entrada, y mogollón de tiendas, bazares y restaurantes chinos.  Allí compramos la mayoría de recuerdos de SFO.  Luego seguimos en dirección al Pier 39, donde están los leones marinos.  Antes de llegar, pasamos por la Coit Tower, un mirador en medio de la ciudad desde donde se ve toda ella.  Al sur se puede ver el Bay Bridge, por el que pasamos el día anterior de regreso de Yosemite (en el que cobran peaje, por cierto), Oakland y la Transamerican.  Al norte, se ve Sausalito y la isla de Alcatraz de por medio, y si miras un poco a la izquierda, ahí tienes el Golden Gate.

Bajamos de la colina directamente al Pier 39.  Estuvimos viendo a los leones marinos un rato y nos metimos por el interior del muelle.  Está bastante bien, muchas tiendas, restaurantes, cines…  Para turistas, vamos…  Sitios donde dejarse la pasta muy fácilmente.

Y volvimos pitando porque se nos echaba la hora encima…  Subidas, bajadas y otra vez subidas…  Llegué por los pelos, 5 minutos faltaban, pero ningún problema.

Una vez recuperado el coche nos fuimos directamente a Sausalito, pasando por el Golden Gate, claro.  Una vez pasado el puente, paramos en el Point View y después bajamos a una especie de mirador que hay saliendo por la derecha desde la Hwy 1 y que está en la Horseshoe Bay, desde donde se ve una panorámica del puente, la ciudad a la izquierda y más a la izquierda Oakland. Vamos, la bahía al completo…  Después fuimos dirección Sausalito, donde están las casas flotantes, aunque no entramos a verlas, ya que pone que está prohibida la entrada y además hay un guardia jurado; pero el pueblo en sí es bastante bonito y vale la pena pasar una tarde paseando por allí.
Después de ahí intentamos ir a otro mirador que está por encima del Golden Gate, pero cogimos un camino que no era y aparecimos en otro mirador un poco más al norte, pero desde el que también se veía.  Se ve que era una especie de defensa militar de la guerra, con batería de misiles y eso.  Todo abandonado, pero desde donde hay unas vistas espectaculares.  Todo esto forma parte de lo mismo:  el Golden Gate National Recreation Area.  Para ir a la última zona donde estuvimos hay que coger la Bunker Rd, pasar por un túnel que atraviesa la montaña y tirar hasta el final, pasando por unas casas que hay.  Hay un cruce en el que si sigues recto vas al mirador y si tiras a la derecha te lleva a la Rodeo Lagoon y a la playa que está entre la laguna y el Pacífico (Rodeo Cove).  Nosotros no bajamos porque se nos hacía de noche, pero tiene muy buena pinta desde arriba.  Para ir al mirador al que queríamos ir en un principio es tan fácil como salir de la Hwy 1 una vez pasado el Golden Gate dirección Sausalito, y girar en el primer cruce a la izquierda, pasar por debajo de la autovía y e ir subiendo al monte.

Volvimos a San Francisco por el puente, pero ahora sí, a la vuelta, te cobran peaje.  Y fuimos a la calle Lombard, a bajar la famosa cuesta de curvas cerradas con jardines a los lados.  El tramo zigzagueante está entre Hyde St y Leavenworth St.  Es una especie de montaña rusa, sólo que con el coche y bastante despacio, ya que si no corres el peligro de meterte en la casa de alguien.

Para acabar el día, 2 cosas:  primero fuimos a Japantown, el barrio japonés.  Era bastante tarde y casi no había movimiento, así que entramos en un par de sitios y nos fuimos rápido.  La segunda visita fue a la tienda Amoeba Music, en la sucursal de SFO, claro; y en donde me dejé los cuartos otra vez… pero vaya gangas!!  Después de comprar los discos y cenar en el McDonalds que estaba al lado, nos fuimos directos al hostal.  Teníamos que preparar las maletas para el regreso a la península al día siguiente, o sea, hoy (con lo que he tardado en colgar esto han pasado ya un par de semanas, sorry).

jueves, 7 de octubre de 2010

Ruta panorámica hasta SFO y Yosemite

El día del domingo no hay mucho que se pueda explicar con palabras…  Subimos por la costa hacia San Francisco y vemos paisaje tras paisaje, pasamos por puentes antiguos (del ‘32) y por algún que otro Parque Nacional, como Los Padres National Forest, el John Little State park o el Julia Pfeiffer Burns State Park.  Tengo que decir que pocas veces nos envuelve bosque cerrado; normalmente nos queda a la derecha.  Y bueno, en general esto no se puede explicar, hay que verlo… Así que ya pondré fotos del trayecto, para que os hagáis una idea.

A San Francisco llegamos de noche y, como al día siguiente la idea era ir a Yosemite y nos tocaba madrugar, nos quedamos en la habitación.

El lunes nos levantamos sobre las 4.15am, ya que hasta Yosemite son unas 4 horas más o menos.  Esta madrugada fue cuando tuve mi primer y único encontronazo con la ley en los E.U.A.  Íbamos buscando una gasolinera como agua de mayo cuando en una avenida en la que estaba prohibido girar a la izquierda, giré.  Y además, delante del coche de policía.  Así que bajando por la calle me encendió las luces y me puso esa sirena tan rara que tienen.  Supongo que le di pena o me vio la cara de sobao que llevaba, o porque era turista y tal; porque después de pedirme el permiso de conducir, lo único que me dijo fue que me fijara bien en las señales.  Thanks God!!!

Tardamos eso, lo que me dijeron, unas 4 horas.  Y una vez dentro hay una red de carreteras con bastantes curvas en las que te hacen ir bastante despacio.  Lo que es el parque en sí, es increíble, guapísimo y todo muy grande…  El Half Dome, el Capitán…  Primero fuimos al Gracier Point, desde donde vimos el valle, con el Half Dome en primer plano y luego fuimos al Yosemite Valley, donde están todos los sitios donde puedes alojarte para pasar la noche.  Desde allí fuimos a ver unas cascadas, aunque agua vimos bien poca, porque ya no caía nada de nada.  Yendo por las carreteras de aquí para allá había de vez en cuando “point views”, desde donde podías admirar el paisaje y sacar las fotos de rigor.  Desde uno de ellos vimos el Capitán y también una cascada de la que ahora no me acuerdo el nombre.  Para lo último dejamos el Mariposa Grove, el bosque de Secuoyas gigantes.  Esta zona hace toda subida y la zona más alta queda a unos 6700 pies (no sé la equivalencia en metros), intentamos llegar, pero se hacía tarde para volver y empezaba a hacer frío.  Estuvo bien, además, porque como era más bien tarde y por la parte alta ya no había mucha gente, se empezaban a ver animales.  Así, vimos un zorro, un par de cervatillos saltando, un pájaro carpintero manos a la obra y un par de ciervos.  Lástimas que no vimos ningún oso, eso sí que nos hubiera gustado.

Y cogimos el coche y volvimos para casa… Y con un sueño…  Llegamos tardísimo y caímos muertos.  El día siguiente sería el único completo para visitar la ciudad.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Bye Bye Venice, Hello Morro Bay

Empezamos nuestra ruta por la Costa Oeste.  Hoy toca la primera parte, que es ir desde Los Ángeles hasta Morro Bay, prácticamente en la mitad entre LAX y San Francisco.

Tenemos que hacer el check out del hostel, que es a las 11am, así que nuestra idea es aprovechar antes la habitación para dejar las maletas dentro y ver lo que nos ofrece el paseo y la playa de Venice.  Para esto nos levantamos temprano y, en mi caso, voy a dejar una mochila en el coche y voy a correr un poco por el paseo, cámara en mano (la pequeña, claro).  No hago mucho, que no me quiero petar.  Nada más bajar de la habitación, en pleno paseo, hay un montón de gente vestida igual haciendo ejercicio.  Cuando vuelvo del coche y me pongo yo a correr, me doy cuenta de que el paseo está plagado de esta gente, y me doy cuenta de que, según pone en sus camisetas, forman parte de un club o algo así.  A parte de esto, lo que más me llama la atención es la cantidad de homeless que hay durmiendo por la playa.  Hay muchísimos sin techo por todo Los Ángeles, pero aquí es brutal.  Lo que también me doy cuenta, como ya dije, es de lo que madruga la gente.  Había bastantes skaters, surfista y gente paseando, sin más… Y sólo eran las 7.30 u 8 de la mañana.   A ver si en España ves a alguien con el skate a las 8 de la mañana…  Lo que más me gustó fueron la cantidad de graffitis que hay.  En esta zona, por todas partes, hasta hay una zona dentro de la arena donde los troncos de las palmeras están pintados.

Una vez volví a la habitación, me duché y cogí un café, bajamos a hacer las últimas compras de souvenirs de esta ciudad, volvimos a hacer la salida del hostel y cogimos el coche para mpezar el viaje hacia Morro Bay.  Cogimos la Pacific Coast Highway que va por la costa hasta Malibú.  Una carretera de entre 2 y 3 carriles que bordea la costa, y que en nuestro caso, nos dejaba las playas a nuestra izquierda.  Como el día no estaba para tirar cohetes (nubes, niebla, aire…) había bastantes surfistas que habían aprovechado para ir a coger unas olas.  En según que playas parecían garbanzos dentro de la olla.  La verdad es que daban ganas de coger una tabla e irte con ellos.

Esta highway se convertía en la Hwy 1 de California, que viene a ser lo mismo, pero con otro nombre.  Nos paramos en algunos Point Views para contemplar loa paisajes y hacer alguna que otra foto y seguimos para el norte.  Durante el trayecto el sol salía y se volvía a esconder detrás de las nubes; la niebla venía y se iba y, cuando estábamos llegando y pensábamos que íbamos a tener suerte con el tiempo; justo antes de llegar… Niebla.  Total, que cuando llegamos a Morro Bay había más niebla que en ningún otro sitio.

Entramos en el Hotel, el Rodeway Inn, típico americano, y una vez que nos acomodamos, nos fuimos a ver el pueblo.  El sábado había mercadillo de pueblo; lo inspeccionamos, compré algo de fruta para cenar, y seguimos para abajo.  No sin antes entrar en un Pub de donde salía música y donde estaba tocando un grupo en directo, de rock, y no lo hacían mal.  Además los que allí había se entregaban completamente.  Resulta que también era el Avocado Festival (sí, el festival del aguacate…) y en una zona vallada al lado del puerto había otro grupo tocando, este de blues, del que grabé un poco, aunque ya acababan y empezaban a desmantelar los chiringuitos.  Aquí también la gente le coreaba y chillaba… Me gustó mucho el ambiente, estos Yankees saben divertirse, aunque sea a media tarde, la mitad debía llevar unas cuantas cervezas en lo alto.

Nos acercamos al muelle y escuchamos a los leones marinos y los vimos a lo lejos y alguno que otro, también lo vimos nadar por delante nuestro.  Seguimos bordeando la orilla hasta la roca que da nombre al pueblo.  Un peñón, que según vimos, en algún tiempo se le conoció como el Gibraltar del Pacífico.  Vimos a un grupo de nutrias que nadaban por la orilla y después de un rato deambulando por allí, decidimos volver al hotel a descansar.  Al día siguiente nos tocaba subir hasta San Francisco, o sea, un chorro de kilómetros más.

Panorámicas

Nos levantamos el viernes sobre las 8.  No sé por qué pero desde que estoy aquí madrugo más que para ir a trabajar.  Y además, antes que el despertador…  Nos preparamos y bajamos a buscar el coche, marcamos en el GPS el primer destino y nos ponemos en marcha.

Buscaba Cahuenga Peak, donde está el Griffith Park, ya que había leído que había unas vistas bastante buenas.  No me salía en el GPS, pero me daba una Cahuenga Drive.  Así que fuimos para allá.  Resultó estar muy bien.  Nos metimos por la calle y subimos a un monte, viendo casas bastante llamativas.  Fuimos a dar a Mulholland Drive (peli de David Lynch) y subimos hasta encontrar un parque, el Runyon Canyon.  Aparcamos y subimos por un sendero hasta la cima.  Se divisaba la ciudad, pero con un poco de niebla, y a mano izquierda, el cartel de Hollywood famoso.  Vimos que hay muchísimos senderos como el que subimos nosotros, que atraviesan las montañas que rodean Los Ángeles.  Aquí hay mucho culto al cuerpo.  A todas horas ves gente corriendo por todas partes, hay gimnasios en cada calle (sobre todo por Venice).  Una vez arriba teníamos una panorámica buenísima de toda la ciudad.  Bajamos y seguimos subiendo un poco por Mulholland, pero nos dimos la vuelta y bajamos.  Iba a poner la próxima parada cuando vimos un minibús de un tour, y Sandra tuvo la idea de seguirlo.  Fuimos detrás de él hasta que lo perdimos por Hollywood Blvd.  La verdad es que iba súper rápido.  Al menos durante el tiempo que pudimos seguirle la pista vimos unas cuantas casas de pasta, pero nada que ver con las que vimos en Miami.

Cuando lo perdimos estábamos al lado de Sunset Blvd, así que fuimos a la tienda de música que hay en esa calle:  Amoeba Music.  Es grandiosa, hay de todo y a cualquier precio.  Nuevo o usado; vinilo, cd, cassette, …  Hay bastantes que están de oferta, y vale la pena mirar.  Me gasté menos de 15€ al cambio y me llevé 5 cds.
Después de comer en un Jack in the Box fuimos al Griffith Observatory.  Desde aquí hay unas vistas espectaculares tanto del cartel de Hollywood como de Los Ángeles.  Vale mucho la pena subir.  Además el parking con la entrada al observatorio son gratuitos.

Nos fuimos de allí y pasamos por Chinatown.  Una visita rápida ya que tampoco había gran cosa que ver por allí.  Compramos algo de fruta para la cena y pusimos rumbo a La Brea Tar Pits.  Esto está dentro del parque donde está el George C. Page Museum La Brea Discoveries y consiste en un gran estanque negro de petróleo crudo que se filtra a través de la tierra y que tiene unas réplicas de unos mamuts, uno de ellos atrapado por el alquitrán y rugiendo.  Dando unos pocos pasos nos damos un paseo por el LACMA (Los Ángeles County Museum of Art), donde estaban haciendo un concierto de jazz.  Echamos un vistazo y nos fuimos, que se nos acababa el tiempo del parking.

Puse en el GPS Long Beach, pensando que formaba parte de LAX, pero es un pueblo diferente, así que aparecimos en una calle que se llamaba Long Beach, pero ni idea de donde quedaba la playa…  Decidimos ir a Santa Mónica, que queda al norte de Venice, y donde está la ferie permanente monta en un muelle en la playa.  Puse una calle en el GPS y aparcamos.  Hacía mucho frío pero aún así subimos el paseo andando.  Para nuestra sorpresa, estábamos en Venice y después de andar unos pocos metros aparecimos delante de nuestro hostal.  Volvimos al coche y, esta vez sin maquinitas, fuimos a Santa Mónica.  Aparqué un poco antes y fuimos andando.
Las playas de California son muy guapas y están muy cuidadas.  Lo que tiene de especial Santa Mónica es su muelle (el Pier).  En él hay montado un parque de atracciones.  No muy grande, claro.  Una noria, que tiene un juego de luces bastante llamativo, una pequeña montaña rusa, las casetas de los feriantes típicas de tirar los botes con bolas, etc.  Lo que viene a ser una feria de pueblo, vamos, sólo que en un muelle encima del mar…  

Hacía un frío que pela, así que no aguantamos demasiado; nos dimos una vuelta y nos volvimos al hostal.
Esta vez queriendo…

martes, 21 de septiembre de 2010

El amigo Esteban...

Jueves 16.  Hoy dejamos el hostel de Hollywood y nos vamos a uno en la playa, más en concreto, en Venice Beach.  Ambiente surfero a tope, mucho loco suelto, pero ambientillo interesante de verdad.  Además hoy jueves había un evento especial de arte.  Había exposiciones por tiendas de alrededor del albergue y algunas estaban bastante bien.  Pero bueno, primero el principio…

Nos levantamos bastante temprano y vamos a echar un vistazo a plena luz del día.  Desayunamos algo, cada uno a su momento, compro un par de cosas, y cogemos el coche para ir al Universal Studios, el parque de atracciones de la productora.  El parque en sí no es que lleve mucho rato, lo que tienes que hacer es cuadrarte los espectáculos y las atracciones.  Yo pensaba que tardaría menos, pero al final nos han quedado un par de cosas por ver.  Pero es que la verdad es que cierran muy temprano:  a las 5.30 ya estaban empezando a echar a la gente… Hay alguna cosa que destacar: el espectáculo de Waterworld está muy guapo: explosiones, motos de agua, lanchas…; el “Studio Tour” también está muy bien, además hay un tramo de horario en el que lo hacen en castellano.  Nuestro guía era de Maracaibo y no paraba de hablar y decir chorradas.  Nos hemos reído mucho.  En este tour se ven los estudios donde se ruedan algunas series, como “Mujeres Desesperadas” y películas como “La Guerra de los Mundos”.  Total, que el Universal me ha gustado más de lo que pensaba y si alguien visita LAX es visita casi obligada.

Después de allí fuimos a buscar las maletas al primer hostel y nos fuimos, dando un rodeo bastante grande, hacia el de Venice.

Nuestra intención era ir a Beverly Hills, pero ni con el GPS me aclaro, hay salidas que están juntas o cruces bastante inverosímiles…  El caso es que el sol sale bastante pronto (y la gente con él) y se pone temprano.  A las 5 de la mañana había sol y a las 7.30 de la tarde ya casi no se ve…  El caso es que una vez que hemos dado con Beverly Drive ya casi no había nada que ver y hemos venido directamente al Venice Beach Cotel.
El ambiente por la zona, como dije antes, es bastante interesante y particular.  Es surfero y skater casi por completo.  Olía bastante a hierba casi todo el rato y había más de uno ido de la olla haciendo bailes bastante estrambóticos.  Había algún bar que otro abierto, pero creo que también era por el rollo de las obras de arte y tal.  El caso es que hemos dado un paseillo más bien corto y nos hemos vuelto a la habitación.  Y aquí estoy ahora, haciendo los deberes hoy que tengo tiempo…  Mañana tenemos todo el día aquí.  No sé muy bien que vamos a hacer, pero una visita por Rodeo Drive, Mulholland Drive y el Observatorio Griffith creo que sería lo suyo.  Ya diré el qué.  Ciao!!

Driving to LAX

Miércoles 15 de septiembre.  Ya no sé ni a que día estamos.  Se me están pasando los días volando.  Hoy dejamos el hotel Flamingo cargados como burros y nos vamos a coger el bus en la acera de delante, ya que el aeropuerto está dirección sur.  Nos equivocamos de parada  y nos bajamos antes de tiempo.  Menos mal que pasan cada muy poco…  nos deja en la terminal de autobuses y cogemos otro en 15 minutos más o menos que nos deja donde están todos los rent-a-car del aeropuerto.  Me ponen un poco de pegas porque llevo el carné temporal de conducir, pero me acaban dando el coche.  Al final de Pontiac G8 nada.  Nos dice que cojamos el que queramos de la fila de los Standard.  Hay un New Beetle entre otros, pero nos decantamos por un Mazda 5 familiar.  Y menos mal porque a duras penas nos caben el equipaje.  Antes de coger ya la carretera, paramos en Las Vegas Outlet Center a hacer una compras que tenía pendientes y a comer algo.

Cumpliendo más o menos con las velocidades se tardan unas 4 horas en ir de Las Vegas a Los Ángeles.  De camino lo único que se puede destacar es el desierto de Mojave y el Death Valley.  Bueno, también vimos de pasada el termómetro gigante de Barstow, pero poco más.

Llegamos a Hollywood, donde tenemos el hostel para esa noche, y descargamos.  Tan pronto como hacemos el check-in y dejamos las cosas, nos vamos a hacer la primera visita a la zona.  Resulta que bajando unos 50 metros tenemos la Hollywood Blvd y el paseo de la fama, con sus estrellas, girando la esquina a la izquierda, nos damos de morros con el Madame Tussauds, y al lado el teatro chino, y al lado de este, el Kodak…  Vamos, que prácticamente ya lo habíamos visto todo en Hollywood antes de ir a dormir.  Hago unas cuantas (muchas) fotos y nos vamos para casa, que además hace una rasca bastante importante.  Mañana, Universal…

SIN CITY

Nada más salir del Aeropuerto Internacional McCarran de Las Vegas, lo primero que nos da la bienvenida es una bofetada de calor asfixiante que te cagas…  Lo único bueno que tiene es que por lo menos no hay humedad, pero el sol es abrasador de verdad.

Cargados como unas mulas esperamos el shuttle que nos lleve a la puerta del hotel.  En nuestro caso, el Flamingo, el más viejo, el que abrió un mafioso y llamó así, según una guía porque su novia tenía las piernas muy largas (como los flamencos), y según el audio del avión que nos llevó al Grand Canyon, porque la novia era pelirroja.  Yo creo que tiene más sentido la primera, no?  El bus nos deja en la misma puerta del Flamingo y vamos a hacer el check-in, subimos a la habitación (la 5015) y nos ponemos un poco más cómodos y nos vamos a ver el Strip.  Strip se ve que se le llama al suelo de madera sobre el que se hace una edificación (o algo así), y se ve que el primer hotel que hicieron en Las Vegas Blvd lo hicieron sobre “strip”; y así se le quedó a esta parte de la calle.  Nuestro hotel en particular se ve un poco desmejorado, se nota que ha vivido momentos mejores; pero no deja de tener su encanto por ser un clásico.

Cuando salimos del hotel todavía había sol.  Salimos por la entrada de coches y fuimos a dar a la entrada al casino, empezamos a andar por la acera y lo primero que nos encontramos fue a los repartidores de tarjetas de señoritas de vida alegre, chasqueando las cartas y poniéndotelas delante.  Los primeros 5 minutos hace gracia, luego hincha las narices…  Como es de día y las luces no se ven, no llama mucho la atención, pero vamos siguiendo la calle hacia el norte, dirección la Stratosphere (a la que no subí al final).  El primer hotel que llama verdaderamente la atención subiendo la calle es el The Palazzo & The Venetian.  Son verdaderamente impresionantes, todo lujo.  Una vez que entras te quedas flipado del todo, y cuando entras en la zona de tiendas, que está atravesado por un canal veneciano…  Los gondoleros pasean a los turistas cantando, el techo está pintado como si fuera el cielo, y la Plaza de San Marcos  está super lograda.

Una vez salimos de este no paramos hasta llegar al Circus Circus.  Yo me leí el libro (y luego vi la peli de Johnie Depp y Benicio del Toro) “Miedo y Asco en Las Vegas”, raro donde los haya, desfase y drogas a muerte.  Pues bien, una escena transcurre en el tiovivo que hay dentro dando vueltas todo el rato; y quería verlo.  Claro, el libro transcurría en los ’70, así que entonces igual tenía algo de esplendor.  Ahora, hasta el payaso que está fuera está descolorido…
Volvemos por donde vinimos, pero nos cambiamos de acera para visualizar mejor los casinos de la nuestra con las luces encendidas.  Vimos el Wynn y el Encore por fuera, 2 edificios impresionantes; a la derecha se veía un poco más apartada la torre Tramp, dorada.  Y escuchamos ruidos…  Yo quería ver el espectáculo del Treasure Island (o TI, como guste), que se llama “Sirens of TI”, pero no sabía la hora a la que comenzaba.  Ahora sí, es a las 7pm.  Cómo vimos el final solamente, al día siguiente estuvimos allí, cámara de vídeo en ristre, para verlo entero.
Seguimos por el Strip y a nuestra derecha van pasando los hoteles-casino… Primero el Mirage, al que no prestamos demasiada atención, luego el Caesar Palace, al que entramos por el Forum Shops, también bastante guapo por dentro (hay bastantes estatuas y hasta una fuente en la que se mueven) y por fuera.  Este hotel es el que sale en “Resacón en Las Vegas”, en la que se encuentran un tigre en la habitación cuando se levantan con amnesia por la mañana…  Al lado justo está el Bellagio y sus fuentes, que, si no me equivoco, es el hotel que sale en Ocean’s Eleven.  El espectáculo de las fuentes con música, que además es gratuito, es muy interesante.  Creo que lo hacen cada 15 minutos, pero no se a partir de que hora por la tarde.

Prácticamente no hay que salir de los hoteles para pasar de uno a otro.  Y para cruzar las calles entre ellos hay pasos elevados que te meten dentro directamente.  Lo que es complicado en la mitad del Strip es cruzar de acera.  Hay un paso cada bastante.  Nosotros no pudimos cruzar en 2 manzanas.  Pasamos por delante de unos locales ocupados por tiendas, entre ellas una dedicada a la Coca-cola y otra a los M&M’s, más todas las demás que se dedican a los gifts, que las hay debajo de las piedras…

En lo que nos quedó de noche pasamos por el MGM Grand, de un color verde que pensaba que era la iluminación del hotel, pero que luego lo vimos de día y seguía teniendo el mismo tono.  También entramos en el New York, New York, que tiene fuera representados todos los iconos significativos de la Gran Manzana, como la Estatua de la Libertad o el Empire…y tiene una montaña rusa que lo atraviesa que también me queda pendiente para la próxima visita.  El lunes acabó allí, estábamos bastante hechos polvo y acusábamos el cambio de hora de costa a costa, que son 3 nada menos.  Además hablé con la agencia con la que contratamos la excursión al Gran Cañón y quedamos en que el pick-up nos pasaría a buscar a las 6.20am.

Nos levantamos y nos recoge el bus.  Como el hotel es tan grande y tiene diferentes entradas, por la maldita ley de Murphy, nos equivocamos y nos ponemos en la que no es.  Menos mal que me dio por mirar a la vuelta de la esquina y vi que había otra entrada…

De la excursión sólo puedo decir que es una pasada…  La inmensidad del cañón te hace parecer una hormiga. Una vez que llegamos con el bus al aeropuerto en las afueras de Las Vegas, nos subimos a la avioneta que nos hace una ruta que pasa por encima de la presa Hoover  y el lago Mead.  Después de unas cuantas explicaciones sobre la presa y el cañón, llegamos al aeropuerto del cañón.  Antes de aterrizar veo desde el cielo el Skywalk, la pasarela de cristal que está suspendida en el vacío y que te hace sentir que estás flotando en el aire.  No lo hicimos.  La verdad, no creo que vaya a echar de menos… Sobre todo cuando antes habíamos hecho también la ruta en helicóptero por el interior y el paseo en la barca por el río colorado...  Una vez de regreso en el helicóptero, donde por cierto, Sandra se sentó en la cabina con el piloto, nos llevaron con el bus al Skywalk y luego a comer a otro punto del cañón desde donde hay unas vistas espectaculares.

Resumiendo:  Hay que ir al Gran Cañón…

De vuelta en el hotel, no fuimos directos a la piscina… Con el calor que habíamos pasado, nos vino de muerte.  Cuando el sol empezaba a desaparecer por detrás del hotel y sus palmeras nos fuimos a la habitación.  Nos metimos una duchita y nos fuimos a ver lo que teníamos pendiente.  Fuimos directos al TI a ver a las sirenas.
Nada más acabar cogimos un bus que nos llevó al Downtown, a la calle Fremont y su Fremont Street Experience.  El techo que hace las veces de pantalla y en el que van apareciendo imágenes, en nuestro caso vimos cuando llegamos un video con la canción “American Pie”, si es que se llama así, y cuando nos íbamos, la de Queen, “We Will Rock You”.  Independientemente de las luces, había 2 escenarios, uno en cada penúltima calle de cada lado, gente tocando y otros haciendo sus cosas por ahí.  Lo del techo de pantalla es algo que hay que ir a ver si vas a Las Vegas.

Volvimos al Strip y el bus nos dejó en la puerta del Mandalay Bay, pasamos por la entrada y nos fuimos directos al Luxor.  La pirámide egipcia con un rayo de luz que sale de la punta hacia el cielo y con una Efigie en la entrada.  Como es de suponer, el interior también está ambientado de la misma temática y merece un paseo.  Cruzamos al lado y entramos en el Excalibur, decorado de temática medieval, con torreones, almenas, etc.  Es gracioso, pero me llamó más la atención por fuera que por dentro.

Yo ya estaba un poco destrozado, así que nos fuimos dando un paseo hacia el hotel.  Se me hizo eterno.  Sólo paré para comprar algo para el desayuno. Y cuando llegué a la habitación caí casi inmediatamente derrumbado en la cama.  A la día siguiente nos tocaba ir a Los Ángeles y teníamos que ir a recoger el coche de alquiler que ya no soltaremos hasta San Francisco.

lunes, 20 de septiembre de 2010

No es un adiós, es un hasta luego

Amanece un día bastante feo en New York…   Las predicciones decían que iba a llover, y vaya si acertaron…  Todo el día con un chiribiri bastante molesto y que calaba hasta los huesos.  El paraguas tapaba, pero tampoco se puede decir que hiciera demasiado…  No se nota demasiado, pero poco a poco te vas quedando empapado.
Salimos de casa con la idea de ir a Harlem a ver una misa gospel, así que cogemos el metro en la 50th y nos bajamos en la 125th.  Harlem es el barrio que está justo encima de Central Park.  El barrio negro por excelencia, con permiso del Bronx, y se respira un ambiente diferente al del resto de Manhattan, más de comunidad.  El que no haya rascacielos por todas partes también aporta su granito de arena para que este barrio tenga estilo propio.  La gente se pone sus mejores trapos para asistir a la misa, aunque a mi parecer, hay alguno que da más el cante que otra cosa.  Vi algún que otro traje más estrafalario de la cuenta.

Recién bajados del metro bajamos por la 125th y nos encontramos con el Teatro Apollo, un clásico donde han actuado artistas antes de convertirse en mundialmente conocidos.  Por allí preguntamos a un vendedor por alguna iglesia que fuera interesante, aunque yo ya andaba buscando una, pero bueno, por si acaso nos decía alguna diferente y no tan llena de turistas.  Nos dice una en una calle transversal y allá que vamos, pero entonces se pone a llover y nos metemos en la primera donde nos dicen que hay gospel.  La verdad es que un poco fracaso…  Nada de bailes ni nada por el estilo.  Sí que cantaron, y bastante, pero de trajes coloridos y participación por parte de la congregación, más bien poca.  Por lo menos cantaban bien, se les tiene que conceder.  Decidimos salir después de un buen rato y nos ponemos a pensar en qué hacer a continuación.  Para hacer tiempo entramos en un McDonalds y, puesto que ya son la 1 y pico, aprovechamos y nos comemos un par de burgers pal body.
Después de meditarlo, bajamos hasta la 116th y giramos hacia el parque, vemos unas cuantas ardillas y subimos hasta la calle donde está la universidad de Columbia y donde también se encuentra la catedral de St John de Divine, digna de ver.  Después de entrar y resguardarnos de la lluvia un rato, nos vamos a coger el metro en la 110th, para ir hasta el Lincoln Center, que creo que es como una escuela de artes escénicas o algo así.  Se ve que ahora empezaba la New York Fashion Week (la semana de la moda, vamos) y había bastante movimiento.  Un montón de gente guapa y otros tantos haciéndoles fotos.  Yo cacé a algún que otro personaje con ropa de dudoso gusto…
Nuestro próximo destino era la Apple Store y Thiffany’s, así que pasamos por el lado sur de Central Park hacia la 5th av.  Nada más llegar vimos el cubo de cristal con el logo de la manzana arriba bien visible.  Bajamos, vimos un poco el percal, el nuevo ipod nano, sólo pantalla, y nos fuimos.  Un par de calles más abajo está la joyería famosa por la película protagonizada por Audrey Hepburn.  Bastante prohibitiva, así que nos abstenemos de entrar.  Con una foto fuera basta y sobra…  Seguimos para abajo y entramos en la tienda de la NBA, echamos unas canastas en el piso de abajo, chafardeamos un poco el merchandise y nos vamos con la música a otra parte.  No sé si lo había dicho, pero no había visto ninguna tienda de música por ningún sitio.  Pues bajando vimos la primera y entramos.  Algún cd tenía que caer en los USA, no?

Como todavía quedaba tarde por delante fuimos a ver la Central Station, que en tantas películas ha salido.  De paso aprovechamos para descansar y secarnos un poco, para seguir hasta la sede de la ONU.  Aunque aquí no hubo suerte, ya que cerraba a las 5 de la tarde y eran las 6 y pico.  Además desde fuera no se venía nada de nada.  Nos dimos la vuelta y fuimos dirección al apartamento.  Nuestro pensamiento era subir o al Empire o al Rockefeller, pero las nubes eran bajas y ni siquiera se veía el Empire desde el suelo, así que nos quedamos con las ganas.  Paramos en Times Square para comprar la cena y nos fuimos a preparar las maletas para la mañana siguiente, que teníamos que levantarnos a eso de las 6.30.  Nos despedimos de nuestro casero Michael, muy atento, que me dejó una cuchilla y espuma para afeitarme y nos pusimos al lío, haciendo tetris en las maletas para que nos cupiera todo…

Hoy, lunes, 13 de septiembre, ya estamos volando hacia Las Vegas, donde el tiempo no tiene nada que ver con el que dejamos atrás.  Esperamos pasar mucho calor.  Esta mañana hemos salido sobre las 7 del apartamento y hemos cogido el metro, línea E, en la 50th dirección Jamaica Center y nos hemos parado en la penúltima para coger el air rail hacia el aeropuerto.  No tiene ninguna complicación y nos deja en la puerta misma de la terminal.

Lo próximo que cuente será de la ciudad del pecado.  A ver que nos depara…

domingo, 12 de septiembre de 2010

Burn Calories, not books

¡¡Feliz Diada!!  Yo he despertado en la ciudad donde hace 9 años tiraron un par de torres, así que hoy, entre otras cosas, iremos al World trade center a ver que se cuece.  Pero antes iremos a ver el puente de Brooklyn.
Cogemos el metro y me despisto y se me pasa la parada.  Lo malo es que no es tan simple como bajar, subir en el que va en sentido contrario y ya.  Hacemos esto, y nos lleva por otra línea que no es la que pone en los carteles.  Así que volvemos a coger otro de vuelta a donde estábamos.  Volvemos a coger el tren de la misma línea que cogimos la primera vez.  Pues tampoco nos deja en la parada de Brooklyn Bridge.  Así que nos paramos en otra que está al otro lado de la calle.  Total, son dos pasos…
Bajamos la calle y vamos por el lado sur del puente hasta el parque que hay pegando al East River.  Desde ese punto hay una panorámica impresionante tanto del puente de Brooklyn como del de Manhattan.  Aconsejable al 100%.  Además hace un día perfecto.  La gente aprovecha y toma el sol por los parques.  Hasta yo me hubiera quedado tirado en el césped, pero no sobran horas al final del día, así que levanto el culo y nos vamos a cruzar el puente.  Pasamos delante de la pizzería que está al pie del puente, Grimaldi’s, que se ve tiene bastante nombre, porque había una cola bastante larga; y eso que todavía no eran ni las 12.
Nosotros cogemos y empezamos a pasar el puente.  Para los peatones hay habilitado un paso que queda elevado entre la calzada y está dividido en 2.  Desde Brooklyn, el lado izquierdo es para los que van andando o corriendo y el derecho es para las bicis.  No he dicho nada todavía, creo, pero en esta ciudad ves a gente hacer deporte todo el rato, sobre todo, corriendo.
Una vez al otro lado del puente, vamos para el sur y luego al oeste, hasta llegar al WTC.  Nada más dejar el puente nos encontramos con un grupo bastante elevado de policías.  El motivo es que hay una manifestación que se va acercando.  Aquí empieza el movimiento.  Pensábamos que sería aislado, pero al girar el parque, nos encontramos muchísimos más policías y escuchamos a alguien hablar.  Creo que debía ser un imán o algo así, porque parece ser que hablaba del racismo con los musulmanes y tal.
Parece ser que el 11S se ha convertido en el día de las reivindicaciones en Nueva York.  Había de los musulmanes, de Israel, los que quieren que destapen la verdad sobre el atentado, que si había intereses ocultos, que ha sido un negocio para los ricos para hacerse aún más ricos…  Además también hay bastantes grupos de gente que te quiere meter en su religión, como los de la cienciología, por ejemplo.  A mi me daban papeles cada cuatro pasos.  Bajando por el lado norte del agujero había un chico parado apoyado contra la pared con una bandera americana como venda para los ojos, las manos en la espalda y con una camiseta que decía algo sobre destapar la verdad del 11S.  Pasamos y llegamos a la zona del paseo al lado del río Hudson.  Hay unas vistas impresionantes de New Jersey enfrente y de la Estatua de la Libertad a mano izquierda.  Nos gustó tanto que nos paramos a comernos el bocadillo en un banco delante del río.
Llegamos hasta allí porque yo andaba buscando una cúpula de cristal que me habían dicho y el otro día no fui capaz de verla.  Bueno, la verdad es que sí que la vi, pero a lo lejos cuando nos íbamos para arriba, y ya no había ganas de volver…  Esta vez sí que la vimos y entramos.  Había una feria del motor.  Y tanto dentro como fuera había expuestos algún que otro modelo que a cualquiera le gustaría tener… como un Camaro naranja… ainx!!
Esta cúpula está en el llamano World Financial Center, está hecha totalmente con cristal y dentro hay un montón de palmeras altísimas.  Si miras a través de las palmeras hacia New Jersey hace un efecto guapísimo.
Nos fuimos de allí y tiramos para arriba por la avenida Broadway.  Por allí bajaba una oleada de gente manifestándose.  Lo mismo de antes, pero ahora todos juntos.  Había muchísima gente.  Supongo que saldría en la TV, porque había periodistas de todas partes del mundo.  Por lo menos de China sí, porque los tenía al lado yo…
Y entonces se acabó de golpe.  Toda la marabunta fue bajando por Broadway y solo quedaban los que iban de tiendas.  Entre ellos nosotros.  Y entonces, después de todas las manifestaciones, vi a una mujer que llevaba un cartel al que he plagiado para el título:  Burn calories, not books (quema calorías, no libros)  No pasaría nada si no fuera porque la señora en cuestión era más bien obesa…  El caso es que me hizo gracia el eslogan y me agencié.
Nuestro destino principal era Union Square, donde vi unas bambas que me gustaron y fui a por ellas.  Pero de camino fuimos callejeando a partir de Houston Av.  Llegamos a Washington Park y solo puedo decir que me encantó.  Un grupo de afroamericanos tocando los timbales.  Gente por todas partes.  Un arco como el del triunfo en la cara norte del parque, una fuente en medio, con unos chorros que salen de los lados hacia el centro y gente dentro mojándose los pies y los niños bañándose por completo.  El ambiente me gustó muchísimo.  Había un mago haciendo trucos por otro lado…  Yo no me pude aguantar y me descalcé y me metí.  Y que bien le sentó el remojo a mis pies!! Oh, my God!! Jajja
Pero nos tuvimos que ir, así que seguimos subiendo, pasamos por un callejón que se llama Washington Mews o algo así, bastante diferente a lo que hay por Nueva York, la calle empedrada hasta la mitad, las casas con flores fuera, pero sin jardín.  Al otro lado de la calle había un mercadillo, pero de arte.  Todos vendiendo cuadros, esculturas y similares.  Hasta había uno que vendía guitarras eléctricas tuneadas guapísimas.  Después de esto llegamos a Union Square, donde nos volvimos a entretener con otro concierto.  Y es que no sé si es casualidad o es siempre así, pero vamos pillando eventos allá por donde nos movemos.  Esta vez el grupo consistía en una chica que tocaba el contrabajo, otra un violín, un tío con un timbal, otro con un bajo y otro con la batería.  No cantaban, pero la música estaba muy bien.  Hay documentos grabados que lo demuestran.
Después de comprarme las bambas subimos por la 5ª avenida para ver si encontrábamos la tienda de Apple, que resulta que está en la esquina sur de Central Park.  Así que no la encontramos.  Subiendo pasamos por el Madison Square Park, donde había otro evento.  Esta vez de tenis, porque se jugaba el US Open.  Había unas cuantas mesas d ping pong y gente de la calle jugando.  También una pantalla gigante preparada para la retransmisión y gente tirada por todas partes con unos cojines que repartía la organización y de los que nos agenciamos un par.  Que por cierto, el mío se quedará en NY, porque no sé donde narices meterlo…
Subiendo por la 5ª está el Empire State Building y, más arriba, el Top of the Rock.  Y nos vamos a ir de aquí sin subir a ninguno de los dos.  El sábado era el día perfecto, teniamos pensado subir de tarde para ver la puesta de sol y tal, pero se nos hizo tarde y estábamos cansados; así que decidimos dejarlo para el último día.  Así que ayer me conformé con sacar fotos de diferentes perspectivas desde el sur y luego desde el norte… No es lo normal pero tenía puestas las luces rojas.  Supongo que en memoria del 11S.  Cenamos justo debajo del edificio.  Un sitio cutre, pero la pizza estaba buenísima y las vistas valían la pena.  Una vez acabamos de cenar nos enfilamos hacia casa, desde donde la cama nos estaba llamando a gritos…   Byeeee!!!

sábado, 11 de septiembre de 2010

1 Museo y no más…

Ese era nuestro plan, ir a un museo, el American Museum of Natural History. Y ya creo que lo vimos… Estuvimos por lo menos 3 horas dentro.  A mi me querían coger para trabajar y todo, lo que les dije que yo tenía mis responsabilidades en España y no podía… jajaj  En serio, está muy bien el museo, pero llega a cansar.
Para llegar no cogimos ni metro ni nada.  Fuimos hasta la avenida Broadway y subimos hasta Central Park, luego subimos por la Central Park West hasta llegar el museo y ya está.  No tiene pérdida.  Por el camino vimos el edificio Dakota.  Aquel en cuya puerta  (o si no en la puerta, en los alredores)  mataron a John Lennon.  Delante del edificio, y en el interior del parque, hay una estrella en el suelo en la que está inscrita la palabra “IMAGINE”, aunque eso lo sabe ya casi todo el mundo.  Lo que yo pensaba era que estaba más a la vista, así que nos lo saltamos a la ida y nos enteramos una vez que cruzamos el parque a la zona este.  Así que volvimos a pasar de nuevo a la oeste, pero esta vez utilizando una de las carreteras que cruzan Central Park.
No voy a explicar mucha cosa sobre el museo.  Bastantes dioramos, maquetas y representaciones varias de personas, animales y plantas… Eso sí, muy bien hechos.  Casi parecen de verdad.  Bueno, quién haya visto Noche en el Museo, éste es ese museo.
Al salir nos metimos en el parque con la idea de cruzar al otro lado, pero dando una vuelta.  Un poco más y no salimos.  Que lioso y cuantos caminos hay.  Ciertamente, una vez bastante en el interior, si no fuera porque sobresale algún que otro rascacielos, parece que estés en otra parte y no en medio de una gran ciudad.  Desconectas muchísimo del stress de fuera y supongo que para los que viven todo el año aquí debe ser como irse al campo.
Justo al otro lado, cuando salimos, nos encontramos con el Guggenheim.  Yo lo único que quería ver de este museo era la arquitectura.  La forma del edificio es bastante curiosa, ya que sube en circunferencia.  Ya pondré fotos.  Hice una con el ojo de pez bastante guapa.  Por suerte puedes entrar dentro sin pagar.  Pagas cuando quieres subir a ver las obras, así que nada.  Entré (como tantos otros) e hice mis fotillos.
Siguiendo para abajo la 5ª avenida, que es la que pega a la parte este del parque, nos encontramos también con el Metropolitan Museum of Art.  Yo ya había quedado saturado de museos para este viaje, así que cumplí con una foto exterior y un paseo por el interior.  De la tienda para ser más exactos.
Una vez fuera, nos enteramos de lo de la estrella del Lennon y cruzamos el parque hacia el lado oeste, y llegamos a Strawberry Fields.  En el memorial suelen haber flores frescas.  Esta vez no iba a ser menos y había unas cuantas rosas formando el símbolo de la paz.  Y la gente haciéndose fotos.  Nosotros también, claro.
Y seguimos bajando.  Lo siguiente es la escultura con la palabra LOVE, que está en la 6ª avenida con la calle 55.  Y después continuamos hacia la 5ª avenida para ver el Rockefeller Plaza y el Top of the Rock (esta vez desde abajo).  Resulta que tenían una movida montada.  Algo de Fashion nosequé, y había un grupo tocando que se lo curraba bastante y unas modelos o, más bien maniquís, subidas en unos cajones y posando con la ropa que llevaban puesta.  Seguimos por la 5ª avenida y entramos en la tienda Lacoste, donde, coincidiendo que el evento este, nos dan al entrar una copita de vino blanco a mi y a Sandra algo blanco, pero espumoso.  Al salir, en la acera de enfrente había un revuelo en la puerta del Sephora, así que cruzamos la calle a ver que famoso hay por allí.  Resulta ser una modelo d l’Orèal, una tal Michele Phan, que no había visto en mi vida.  Pero allí estaba creando expectación.
Nosotros ya teníamos bastante, así que nos fuimos a descansar, que todavía quedan días….

NEW YORK, NEW YORK !!

Amanece un nuevo día en la Gran Manzana, y aunque el día anterior Internet me dijo que harían unos 30º grados, el cuerpo me dice que eso no es totalmente cierto; yo diría que es el doble de la verdad por lo menos…  Yo salía en tejanos cortos y camiseta sin mangas.  No volví a por nada por que no quería cargar con la chaqueta, pero no sobraba, eh…  Como planning para el día decidimos ir primero a ver la Estatua de la Libertad, pero con el ferry de Staten Island, que es gratis.  Como nosotros había unos cuantos esperando para entrar en desbandada al ferry; y no es para menos.  La verdad es que si tuviera la posibilidad de subir a la estatua aún me lo pensaría, pero como ya no dejan subir... prefiero tener una panorámica de la estatua, y ya de paso, del skyline del distrito financiero.  Así pues, cogemos el metro en la calle 49, línea R, que nos deja en misma puerta del Staten Island Ferry, con los rascacielos de Wall Street a nuestras espaldas.  Nos esperamos unos 10 minutos, durante los cuales se va acumulando gente y más gente para subir.  Llega el ferry y cuando abren las puertas, estampida!  Todos campi qui pugui p’adentro.  Como estábamos de los primeros, no tuvimos ningún problema.  Nos acomodamos en la parte derecha para tener la panorámica de la estatua y al momento zarpamos.  Después de echar bastantes fotos, en mi línea, nos damos una vuelta y hago otras tantas del skyline.  Llegamos y, para darle una oportunidad a Staten Island, nos vamos a rulear por los alrededores del muelle.  La vuelta duró 10 minutos, tras los cuales volvimos y, para matar el rato, me compré un café y un cherry strudel… Lo que también vimos cuando entramos fue que estaban haciendo fotos a alguien.  A algún político en campaña diría yo; porque era un tío trajeado muy sonriente con unos trabajadores de una cafetería… blanco y en botella…
Y volvimos.  Atracamos en el muelle y nos quedamos delante del Distrito Financiero.  Hacía un aire y un frío considerable y, en consecuencia, me tuve que comprar una sudadera.  Como lo tienen montado los vendedores ambulantes estos, que había un par de puestos nada más salir del ferry.  Las sudaderas y camisetas de “I LOVE NY” se vendían solas.  Aaaay, que me la quitan de las maaanos!!! Jajaj  pero en este caso, era verdad.  Además que estaban baratísimas.  Yo me la probé y ya me la dejé puesta todo el día.
Después de las compras, nos dimos una vuelta por Battery Park y luego subimos por la Avenida de Broadway.  La primera parada fue el toro huevón (Bowling Green) y continuamos subiendo. Lo siguiente fue Trinity Church, entrando y todo.  Muy guapa, por cierto, tanto por dentro como por fuera.  Fuimos también a la calle de al lado a ver el edificio de la Bolsa de Nueva York y el Federal Building.  Después de esto decidimos hacer la primera visita a la Zona Cero.  Todo bastante destrozado, pero se ve que la obra va avanzando y ya hay algo levantado.  Cogí un tríptico que para el 11 de septiembre de 2011 se inaugurará el National September 11 Memorial & Museum. Así que, ale, si os esperáis un año ya no pillaréis obras.
Después de rodear el agujero, nos ponemos en camino de Chinatown y Little Italy.  Para mi gusto, un par de zonas bastante cascadas… En el primero no paran de entrarte con:  “watches, watches” y “hand bags, hand bags”, y el segundo se ha reducido prácticamente a una calle llena de restaurantes, ya que las tiendas de recuerdos que hay por la zona están regentados casi exclusivamente por chinos.  Ah, una cosa, no tengo ni p**a idea de donde está el arco o la puerta de entrada del barrio chino…
Después de salir de Little Italy, volvemos a Broadway y vamos subiendo.  En en esta calle lo que toca es compras y más compras… y esperar a Sandra a que entre en las tiendas y mire y remire… jajaj   Yo por mi parte, voy a tiro hecho:  entro, compro y me voy.
Y continuamos subiendo por Broadway, pasamos por Union Square y luego por el edificio Flatiron, que se llama así porque tiene forma triangular, como una plancha…  Lo malo es que todo esto nos queda bastante oscuro ya.  Así que queda pendiente una segunda pasada.
Para acabar antes de volver al apartamento, llegamos a Times Square, donde hay un ambientazo bastante importante.  El montón de luces y la aluvión de gente que pulula por allí hace que no quieras irte nunca… pero estamos rebentados, así que para acabar la noche, nos vamos y nos preparamos algo de cena y a la piltra.  Parece mentira, pero nos iremos de NY sin habernos pegado una fiesta!!!

Nuestro Memorial Day

En nuestro segundo “medio” día en la ciudad decidimos empezar por la sede mundial de la Nacional Geographic Society, en la parte norte. Aunque como he dicho antes, tampoco se puede decir que las distancias sean muy grandes.

Antes de ir para allá, nos tomamos el desayuno, que venía también incluido en la habitación. Unas cuantas tostadas para aguantar mejor la mañana que nos espera y ese café americano al que ya le estoy pillando el gustillo y todo… En Escocia los probé peores. Y en el aeropuerto de Newcastle ya ni te digo… jej

Cogemos el metro y vamos para la primera parada de la mañana. El subway de Washington funciona diferente a cualquier otro en el que haya subido. En cada estación, en las máquinas donde compras los billetes, hay un cartel en el que pone lo que cuesta el mismo desde la parada donde te encuentras. Además tienes que tener en cuenta el horario; si es hora punta o no, si es reducido… Bueno, que la primera vez que vi la máquina y no sabía de que iba la historia parecía muy complicado, pero luego resulta no ser nada complicado.

A parte de la tienda, bastante completa (y cara) vemos una exposición de artilugios ideados por Leonardo da Vinci. Yo había visto que había, además, otra exposición de fotografías, pero no vimos nada por ningún lado. Creo que sí que estaba, porque luego lo vi en una revistilla que cogió Sandra, pero o era en otra planta o en otro edificio…

Lo siguiente era bajar por la calle paralela, que nos llevaba de cara hasta la Casa Blanca. Muy bonita, pero muy pequeña también… Después de la foto de rigor rodeamos la manzana y nos encaminamos hacia el Washington Memorial para ver si podemos subir. Nos ponemos a la cola y, viendo como estaba la cosa, pregunta al guardia que si hay que coger algo y me dice que baje a una caseta a buscar unas entradas. Una vez en la mano, nos toca esperarnos otra media hora. Esto nos hace tener la agenda bastante apretada y nos va a hacer difícil ver todo lo que queríamos ver, pero tenemos que subir… Viendo como iba la cosa, antes de que cambiaran el cartelito yo ya me había puesto a hacer cola para los de las 12pm, por lo que somos los segundos en entrar… jejej Mientras subes en el ascensor (500 pies) se te tapan los oídos. Nada comparado con lo que te pasa en los aviones, pero no deja de ser curioso. La zona donde te deja el ascensor es justo donde empieza la pirámide del pico. Así que se ve la ciudad de muerte. Hago alguna prueba con la lente ojo de pez, que me está dando bastante juego y, en una de estas, me asomo a la ventana que da a la casa blanca y veo que está despegando un helicóptero de la parte trasera. Y que además se toma su tiempo… Bueno, lo vi yo y toda la gente que estaba arremolinada por las 2 ventanas que hay por costado. Le meto el zoom a la cámara y veo eso, que se toma su tiempo, y que hay un montón de fotógrafos en el jardín; lo que me hace suponer que lo de ir lento es para que le tomen las fotos, y claro, que había alguien bastante famoso dentro… ¿Obama? No lo sé, pero es posible, no?

Una vez abajo, y teniendo en cuenta el tiempo que nos queda para coger el bus, decidimos ir a muerte e ir de nuevo hacia la el Memorial de Lincoln. Entre otras cosas, para ver los otros 2 memoriales que había cerca y que la tarde-noche anterior se nos pasó por alto: el Korean War Veterans Memorial (al sur del Reflecting Pool) y el Vietnam Veterans Memorial (al norte). El primero consistente en un grupo de estatuas de acero inoxidable que representan un escuadrón de patrulla, todos vestidos de combate, como si estuvieran atravesando la selva, más o menos… y está dedicado a todos los hombres y mujeres que sirvieron en aquella guerra. El de Vietnam es un largo muro que hace ángulo, en el que están inscritos muchísimos nombre y está dedicado a todos aquellos que murieron en la guerra de Vietnam y también había una estatua de 3 soldados. Tanto uno como otro, impresionan… Las estatuas de los soldados en formación están muy logradas, y el muro con los nombres… es muy grande y, por lo tanto, caben muchos nombres…

Cómo íbamos a la carrera no nos encantamos demasiado. Hice las fotos de rigor en los 2 sitios y pasamos por la estatua de Lincoln otra vez, para sacarnos una fotillo de día por lo menos. Después de esto fuimos hacia el Este por la parte Norte del National Mall. Nuestro destino era el Metro que hay un par de calles detrás del edificio del F.B.I. Con unos 32º C que había y a paso ligero llegamos hechos unos pollos. No pudimos ir al Capitolio, aunque lo vi de lejos desde arriba del monumento a Washington. Lo que sí vimos (desde fuera, claro) fue un par de museos del Smithsonian, el National Museum de American History y de Natural History; y también el Smithsonian Castle, que está en la parte Sur del Paseo (que allí se llama The Mall). Después de esto fuimos hacia el F.B.I. directamente. Por cierto, una entrada bastante pobre, estando acostumbrados a lo que sale en las películas; aunque el edificio en sí no está.

Cogimos el Metro y fuimos al barrio, como nos quedarían 4 horas y pico (q serían 5) de viaje, nos paramos a comer algo en el Subway de la noche anterior. Por cierto, no puse nada, pero cuando fuimos había un par de chicas allí, y una bastante perjudicada y con una trallada al lado… Muy buena imagen no daban, la verdad. Luego llegaron los demás colegas y la que estaba en condiciones les empezó a explicar la aventura de la noche; de la que no voy a decir nada. Más que nada por que no me enteré de una mierda… Bueno, siguiendo… comimos y fuimos corriendo a coger las maletas y a volver a coger el Metro para bajar a coger el bus. Nos bajamos en la parada de Chinatown, y justo en la puerta de la estación estaba el arco típico de los barrios chinos… por lo menos de las ciudades en las que yo he estado. A partir de aquí, caminata hacia l bus, 1 par de calles de nada, y a subirnos. Y sólo nos quedarían 5 horitas para llegar a la Gran Manzana.

5 horitas se dice pronto, pero nos las vimos y nos las deseamos… vaya paliza de bus… Menos mal que por lo menos hay espacio entre los asientos y no iba muy lleno… Me pasé gran parte del viaje conectado y hablando con gente, así que gracias por hacerme el viaje más llevadero jejej

Una vez en New York cogimos el metro hasta la 50th St. con la 6th Av. Que no fue tan simple, porque nos metimos en la que yo creía que sería nuestra estación, pero se ve que según el sentido en el que vayas tienes que entrar por una acera o por la otra. Y sí, claro, nos equivocamos… Le pregunté a un trabajador de la MTA y me dijo que un par o tres de paradas más adelante podía cambiar de vía, y así lo hicimos. Así que cuidado, ten en cuenta la dirección que llevas además del número de línea que tienes que coger, porque según la estación no puedes cambiar de vía una vez dentro… Y entonces, por fin, llegamos a nuestra parada. Salimos y nos encontramos que estamos prácticamente en Times Square, sólo a 3 calles más o menos de toda la movida de gente y de coches. Impresionante!

Impresionante, pero decidimos ir al apartamento. Así que ya puestos en situación, y sabiendo como funcionan las calles, llegamos bastante rápido. Abajo nos espera Michael, a quién no se lo he preguntado, pero juraría que es Mexicano. Así que ningún problema en la comunicación, que ya es de agradecer… Además es bastante majo y nos informa de lo que puede, así que doblemente agradecido. Según había hablado con Antoine, que es uno de los caseros, en el apartamento me esperaría o Michael o Dora. Dora, al parecer, se cayó de boca. Sí, de boca. Estaba en un apartamento en la planta baja con un pañuelo en la boca y con una cara que pagaba… Nada, espero que ya esté bien.

Pues Michael nos acompañó al tercer piso (en España sería un 2º, porque aquí en USA la planta baja la cuenta como primer piso) a enseñarnos el apartamento y a liquidar todo el papeleo. Después de haber soltado la morterada Michael es todavía más simpático y más amable, lo que son las cosas… jajaj Pues nos guía un poco en nuestra primera toma de contacto con la ciudad y nos dice también donde hacer compras y tal. Con lo que una vez dejadas las maletas, nos vamos a comprar cuatro cosas para subsistir. Eso sí, todo aquí es caro como el fuego. No sé si será solo por la parte del centro, pero la alimentación está por las nubes. A ver si le pregunto a Michael donde hace él la compra, porque no me parece normal, la verdad. Casi sale igual ir de burger todos los días, la verdad, aunque no sea plan. Investigando por el super nos compramos un par de platos precocinados para cada uno. Unos noodles a los que les tienes que echar agua hirviendo y que le sonará a alguien, y otro plato de pasta… No es que sea muy original tener un primero y segundo plato de pasta, pero bueno… La cosa estaba en no liarse demasiado en la cena. Y estaba bastante bien, la verdad. Así que después de una ducha y con el estómago lleno nos metemos en el sobre hasta el día siguiente… Good night!!