En nuestro segundo “medio” día en la ciudad decidimos empezar por la sede mundial de la Nacional Geographic Society, en la parte norte. Aunque como he dicho antes, tampoco se puede decir que las distancias sean muy grandes.
Antes de ir para allá, nos tomamos el desayuno, que venía también incluido en la habitación. Unas cuantas tostadas para aguantar mejor la mañana que nos espera y ese café americano al que ya le estoy pillando el gustillo y todo… En Escocia los probé peores. Y en el aeropuerto de Newcastle ya ni te digo… jej
Cogemos el metro y vamos para la primera parada de la mañana. El subway de Washington funciona diferente a cualquier otro en el que haya subido. En cada estación, en las máquinas donde compras los billetes, hay un cartel en el que pone lo que cuesta el mismo desde la parada donde te encuentras. Además tienes que tener en cuenta el horario; si es hora punta o no, si es reducido… Bueno, que la primera vez que vi la máquina y no sabía de que iba la historia parecía muy complicado, pero luego resulta no ser nada complicado.
A parte de la tienda, bastante completa (y cara) vemos una exposición de artilugios ideados por Leonardo da Vinci. Yo había visto que había, además, otra exposición de fotografías, pero no vimos nada por ningún lado. Creo que sí que estaba, porque luego lo vi en una revistilla que cogió Sandra, pero o era en otra planta o en otro edificio…
Lo siguiente era bajar por la calle paralela, que nos llevaba de cara hasta la Casa Blanca. Muy bonita, pero muy pequeña también… Después de la foto de rigor rodeamos la manzana y nos encaminamos hacia el Washington Memorial para ver si podemos subir. Nos ponemos a la cola y, viendo como estaba la cosa, pregunta al guardia que si hay que coger algo y me dice que baje a una caseta a buscar unas entradas. Una vez en la mano, nos toca esperarnos otra media hora. Esto nos hace tener la agenda bastante apretada y nos va a hacer difícil ver todo lo que queríamos ver, pero tenemos que subir… Viendo como iba la cosa, antes de que cambiaran el cartelito yo ya me había puesto a hacer cola para los de las 12pm, por lo que somos los segundos en entrar… jejej Mientras subes en el ascensor (500 pies) se te tapan los oídos. Nada comparado con lo que te pasa en los aviones, pero no deja de ser curioso. La zona donde te deja el ascensor es justo donde empieza la pirámide del pico. Así que se ve la ciudad de muerte. Hago alguna prueba con la lente ojo de pez, que me está dando bastante juego y, en una de estas, me asomo a la ventana que da a la casa blanca y veo que está despegando un helicóptero de la parte trasera. Y que además se toma su tiempo… Bueno, lo vi yo y toda la gente que estaba arremolinada por las 2 ventanas que hay por costado. Le meto el zoom a la cámara y veo eso, que se toma su tiempo, y que hay un montón de fotógrafos en el jardín; lo que me hace suponer que lo de ir lento es para que le tomen las fotos, y claro, que había alguien bastante famoso dentro… ¿Obama? No lo sé, pero es posible, no?
Una vez abajo, y teniendo en cuenta el tiempo que nos queda para coger el bus, decidimos ir a muerte e ir de nuevo hacia la el Memorial de Lincoln. Entre otras cosas, para ver los otros 2 memoriales que había cerca y que la tarde-noche anterior se nos pasó por alto: el Korean War Veterans Memorial (al sur del Reflecting Pool) y el Vietnam Veterans Memorial (al norte). El primero consistente en un grupo de estatuas de acero inoxidable que representan un escuadrón de patrulla, todos vestidos de combate, como si estuvieran atravesando la selva, más o menos… y está dedicado a todos los hombres y mujeres que sirvieron en aquella guerra. El de Vietnam es un largo muro que hace ángulo, en el que están inscritos muchísimos nombre y está dedicado a todos aquellos que murieron en la guerra de Vietnam y también había una estatua de 3 soldados. Tanto uno como otro, impresionan… Las estatuas de los soldados en formación están muy logradas, y el muro con los nombres… es muy grande y, por lo tanto, caben muchos nombres…
Cómo íbamos a la carrera no nos encantamos demasiado. Hice las fotos de rigor en los 2 sitios y pasamos por la estatua de Lincoln otra vez, para sacarnos una fotillo de día por lo menos. Después de esto fuimos hacia el Este por la parte Norte del National Mall. Nuestro destino era el Metro que hay un par de calles detrás del edificio del F.B.I. Con unos 32º C que había y a paso ligero llegamos hechos unos pollos. No pudimos ir al Capitolio, aunque lo vi de lejos desde arriba del monumento a Washington. Lo que sí vimos (desde fuera, claro) fue un par de museos del Smithsonian, el National Museum de American History y de Natural History; y también el Smithsonian Castle, que está en la parte Sur del Paseo (que allí se llama The Mall). Después de esto fuimos hacia el F.B.I. directamente. Por cierto, una entrada bastante pobre, estando acostumbrados a lo que sale en las películas; aunque el edificio en sí no está.
Cogimos el Metro y fuimos al barrio, como nos quedarían 4 horas y pico (q serían 5) de viaje, nos paramos a comer algo en el Subway de la noche anterior. Por cierto, no puse nada, pero cuando fuimos había un par de chicas allí, y una bastante perjudicada y con una trallada al lado… Muy buena imagen no daban, la verdad. Luego llegaron los demás colegas y la que estaba en condiciones les empezó a explicar la aventura de la noche; de la que no voy a decir nada. Más que nada por que no me enteré de una mierda… Bueno, siguiendo… comimos y fuimos corriendo a coger las maletas y a volver a coger el Metro para bajar a coger el bus. Nos bajamos en la parada de Chinatown, y justo en la puerta de la estación estaba el arco típico de los barrios chinos… por lo menos de las ciudades en las que yo he estado. A partir de aquí, caminata hacia l bus, 1 par de calles de nada, y a subirnos. Y sólo nos quedarían 5 horitas para llegar a la Gran Manzana.
5 horitas se dice pronto, pero nos las vimos y nos las deseamos… vaya paliza de bus… Menos mal que por lo menos hay espacio entre los asientos y no iba muy lleno… Me pasé gran parte del viaje conectado y hablando con gente, así que gracias por hacerme el viaje más llevadero jejej
Una vez en New York cogimos el metro hasta la 50th St. con la 6th Av. Que no fue tan simple, porque nos metimos en la que yo creía que sería nuestra estación, pero se ve que según el sentido en el que vayas tienes que entrar por una acera o por la otra. Y sí, claro, nos equivocamos… Le pregunté a un trabajador de la MTA y me dijo que un par o tres de paradas más adelante podía cambiar de vía, y así lo hicimos. Así que cuidado, ten en cuenta la dirección que llevas además del número de línea que tienes que coger, porque según la estación no puedes cambiar de vía una vez dentro… Y entonces, por fin, llegamos a nuestra parada. Salimos y nos encontramos que estamos prácticamente en Times Square, sólo a 3 calles más o menos de toda la movida de gente y de coches. Impresionante!
Impresionante, pero decidimos ir al apartamento. Así que ya puestos en situación, y sabiendo como funcionan las calles, llegamos bastante rápido. Abajo nos espera Michael, a quién no se lo he preguntado, pero juraría que es Mexicano. Así que ningún problema en la comunicación, que ya es de agradecer… Además es bastante majo y nos informa de lo que puede, así que doblemente agradecido. Según había hablado con Antoine, que es uno de los caseros, en el apartamento me esperaría o Michael o Dora. Dora, al parecer, se cayó de boca. Sí, de boca. Estaba en un apartamento en la planta baja con un pañuelo en la boca y con una cara que pagaba… Nada, espero que ya esté bien.
Pues Michael nos acompañó al tercer piso (en España sería un 2º, porque aquí en USA la planta baja la cuenta como primer piso) a enseñarnos el apartamento y a liquidar todo el papeleo. Después de haber soltado la morterada Michael es todavía más simpático y más amable, lo que son las cosas… jajaj Pues nos guía un poco en nuestra primera toma de contacto con la ciudad y nos dice también donde hacer compras y tal. Con lo que una vez dejadas las maletas, nos vamos a comprar cuatro cosas para subsistir. Eso sí, todo aquí es caro como el fuego. No sé si será solo por la parte del centro, pero la alimentación está por las nubes. A ver si le pregunto a Michael donde hace él la compra, porque no me parece normal, la verdad. Casi sale igual ir de burger todos los días, la verdad, aunque no sea plan. Investigando por el super nos compramos un par de platos precocinados para cada uno. Unos noodles a los que les tienes que echar agua hirviendo y que le sonará a alguien, y otro plato de pasta… No es que sea muy original tener un primero y segundo plato de pasta, pero bueno… La cosa estaba en no liarse demasiado en la cena. Y estaba bastante bien, la verdad. Así que después de una ducha y con el estómago lleno nos metemos en el sobre hasta el día siguiente… Good night!!
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