Después de 2 días (aunque sean 3 noches) aquí, en Miami Beach, lo único que puedo decir es que me encanta. Y la verdad es que no esperaba que me gustara demasiado, pero el ambiente que se respira, las playas, la gente, la ciudad en sí, te engancha… Además tampoco hay que saber demasiado inglés para sobrevivir aquí. Prácticamente en cualquier sitio al que vayas hay alguien que habla castellano, y eso simplifica bastante las cosas. Y aunque se agradece, ésto implica que casi no haya practicado mi inglés, ya que, por ejemplo, cuando entras a alguna tienda a preguntar algo y te cuesta expresarte y te cagas en la puta porque no te sale lo que quieres decir, el dependiente, de pronto, te pregunta: “¿Sois españoles?” Y al momento se te quitan las ganas de esforzarte en hablar el inglés ese de burgos que tienes…
El tiempo es otro tema, al ser clima subtropical, las cosas funcionan de diferente manera a lo que estamos acostumbrados. Mientras escribo esto está cayendo una aquí fuera pa’ cagarse. Con sus rayos, truenos y relámpagos “all included”. Y cualquiera lo diría, porque esta mañana pensaba que iba a salir ardiendo en cualquier momento. Pero se ve que esta es la tónica de esta época: solecito bueno por la mañana y nubes y lluvias por las tardes; todo esto aderezado con unas temperaturas nada desdeñables, que rondan los 30 graditos; y si por si fuera poco, con una humedad también bastante importante que no hace más que acentuar la sensación de calor, y que hace que andes todo el día pegajoso… Pero es un mal menor… Para estos casos se inventó el aire acondicionado; y aquí se le está sacando muchíiiisimo provecho. Cada vez que entras en cualquier parte tienes sensación de entrar en una nevera, y cuando sales lo que sientes es una bofetada de calor que te deja momentáneamente KO. Bueno, supongo que será cuestión de acostumbrarse… jejej Lástima que mañana sea mi último día aquí…
He tenido… bueno, de hecho continúo teniendo, problemas para conectarme a internet. Y es que aunque Miami Beach tiene Wi-Fi gratuito, a mi me llega una mierda de señal. Esto para empezar, pero es que también he tenido algún problema logístico, ya que el enchufe del cargador del netbook no entraba en el adaptador que me prestó mi compi. Como habréis notado, he podido comprar otro. Yo voy escribiendo, pero no sé si mañana o pasado podré colgar esto en el blog, porque sigo sin tener una señal en condiciones. Nada, cruzaré los dedos a ver si hay suerte…
Buenoooo, empezaremos por el principio… o continuaremos, mejor dicho, por la odisea que fue el llegar desde Barcelona a Miami, o desde Los Vendreles…
Después de pensármelo y ver que no disponía de tiempo efectivo para hacerlo todo, decidí dejar de ir a ver a Sven Väth a l’Atlàntida (espero que vuelva…). Total, que me acosté a las tantas preparando las maletas y me levanté a la hora en la que todavía no han puesto las calles para ir a barna a coger un autobús (al final fue un taxi) que nos llevara al aeropuerto, para coger un avión que nos llevaría a Dusseldorf. Dónde nos tocaría esperarnos entre 2 y 3 horas para coger el vuelo que, finalmente, y después de 10 horas, nos traería a Miami. Un palizón, vamos… no quiero ni pensar en la vuelta, que será directo desde San Francisco a
Dusseldorf y que calculo que durará unas 14 horas… Que no nos pase nada!! Ah, tengo que decir que el personal de Air Berlin son muy amables y bastante simpáticos. Lo malo es que la prensa y revistas que dan para pasar el rato en el avión son todas en alemán…
Pués llegamos al aeropuerto y nos tocó pasar el control de pasaportes. Nada del otro mundo, dejas tus huellas, el formulario chorras que anteriormente has rellenado en el avión, y te hacen una foto. Nada que ver con la cantidad de ogros que había oído que había en este aeropuerto, el Internacional de Miami… igual nos tocó el turno bueno, no sé… Después de recoger las maletas, salimos al hall, donde nos esperaba el tío de Sandra, Álex; que junto a su pareja, Alice, están siendo unos anfitriones increíbles.
Cuando nos recogió nos llevó directamente al hotel que había contratado para nosotros, el Claridge Hotel, en Miami Beach; una pasada de hotel, diseñado y decorado al estilo mexicano, pero de la época del oeste. Lo suficientemente apartado del mogollón para que sea tranquilo pero lo suficientemente cerca para, en un momento dado, darte un paseo hacia Ocean Drive y su paseo lleno de palmeras. A todo esto, sólo tenemos que cruzar la calle y ya estamos en la playa. Una playa de color azul turquesa que, además, parece una balsa: ni una triste ola… Y me extrañó muchísimo porque el el océano Atlántico abierto, pero bueno, tampoco nos vamos a quejar por esto, no?
Pués después de dejar las cosas en la habitación, salimos a cenar algo ligero. Y fuimos a un italiano bastante guapo cerquita de nuestro hotel. Como tampoco es que tuviéramos mucha hambre, pedimos poquita cosa. Los camareros son muy atentos (hasta llegan a ser cansinos), y todo por el rollo de las propinas (tips), ya que, por regla general, te la suelen meter directamente en la cuenta, al menos hacen por merecérsela. El de este italiano en particular se la ganó de sobras. Por lo que explicó Álex, el tema de las propinas viene de que los camareros tienen un “convenio” diferente al resto de los trabajadores. Mientras que el salario mínimo viene a ser de unos $7 la hora, el de los camareros es de $2 y pico; por lo que la mayoría de su sueldo se basa en las propinas. Esto lo entiendo, pero que le tengas que dar propinas al autobusero que te lleva a una excursión que ya has pagado o al conductor del airboat de esa misma excursión por ser más simpático que la media… El caso es que te lo pintan de una manera que parece medio obligatoria… Bueno, pués el caso es que después de cenar nos fuimos a sobarla porque estábamos reventaos del viaje y con un jetlag bastante notable.
Ahora me voy a sobarla, pero mañana, que ya es nuestro último día aquí, intentaré escribir sobre este fin de semana largo con "Labor Day" incluído… Ciaoooo!!
Ey Fran...Soy Meri, veo que no paras y te lo estas pasando bien, lastima lo de Miami!!!espero que todo vaya bien y acuerdate de mi SAYLAR(Heroes)jajajaja!!!
ResponderEliminarUn beso Americanoo
Niñaaaa!! cap problema... S un mal menor. Miami me ha encantado y el agua en verdad s lo d menos...
ResponderEliminarBsossss!!
Que sepas que estoy leyendo tus historias, aqui queda reflejado, jajaja! Lo prometido es deuda!!
ResponderEliminarPor cierto un pastón eltaxi, no???