Miércoles 15 de septiembre. Ya no sé ni a que día estamos. Se me están pasando los días volando. Hoy dejamos el hotel Flamingo cargados como burros y nos vamos a coger el bus en la acera de delante, ya que el aeropuerto está dirección sur. Nos equivocamos de parada y nos bajamos antes de tiempo. Menos mal que pasan cada muy poco… nos deja en la terminal de autobuses y cogemos otro en 15 minutos más o menos que nos deja donde están todos los rent-a-car del aeropuerto. Me ponen un poco de pegas porque llevo el carné temporal de conducir, pero me acaban dando el coche. Al final de Pontiac G8 nada. Nos dice que cojamos el que queramos de la fila de los Standard. Hay un New Beetle entre otros, pero nos decantamos por un Mazda 5 familiar. Y menos mal porque a duras penas nos caben el equipaje. Antes de coger ya la carretera, paramos en Las Vegas Outlet Center a hacer una compras que tenía pendientes y a comer algo.
Cumpliendo más o menos con las velocidades se tardan unas 4 horas en ir de Las Vegas a Los Ángeles. De camino lo único que se puede destacar es el desierto de Mojave y el Death Valley. Bueno, también vimos de pasada el termómetro gigante de Barstow, pero poco más.
Llegamos a Hollywood, donde tenemos el hostel para esa noche, y descargamos. Tan pronto como hacemos el check-in y dejamos las cosas, nos vamos a hacer la primera visita a la zona. Resulta que bajando unos 50 metros tenemos la Hollywood Blvd y el paseo de la fama, con sus estrellas, girando la esquina a la izquierda, nos damos de morros con el Madame Tussauds, y al lado el teatro chino, y al lado de este, el Kodak… Vamos, que prácticamente ya lo habíamos visto todo en Hollywood antes de ir a dormir. Hago unas cuantas (muchas) fotos y nos vamos para casa, que además hace una rasca bastante importante. Mañana, Universal…
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