El día del domingo no hay mucho que se pueda explicar con palabras… Subimos por la costa hacia San Francisco y vemos paisaje tras paisaje, pasamos por puentes antiguos (del ‘32) y por algún que otro Parque Nacional, como Los Padres National Forest, el John Little State park o el Julia Pfeiffer Burns State Park. Tengo que decir que pocas veces nos envuelve bosque cerrado; normalmente nos queda a la derecha. Y bueno, en general esto no se puede explicar, hay que verlo… Así que ya pondré fotos del trayecto, para que os hagáis una idea.
A San Francisco llegamos de noche y, como al día siguiente la idea era ir a Yosemite y nos tocaba madrugar, nos quedamos en la habitación.
El lunes nos levantamos sobre las 4.15am, ya que hasta Yosemite son unas 4 horas más o menos. Esta madrugada fue cuando tuve mi primer y único encontronazo con la ley en los E.U.A. Íbamos buscando una gasolinera como agua de mayo cuando en una avenida en la que estaba prohibido girar a la izquierda, giré. Y además, delante del coche de policía. Así que bajando por la calle me encendió las luces y me puso esa sirena tan rara que tienen. Supongo que le di pena o me vio la cara de sobao que llevaba, o porque era turista y tal; porque después de pedirme el permiso de conducir, lo único que me dijo fue que me fijara bien en las señales. Thanks God!!!
Tardamos eso, lo que me dijeron, unas 4 horas. Y una vez dentro hay una red de carreteras con bastantes curvas en las que te hacen ir bastante despacio. Lo que es el parque en sí, es increíble, guapísimo y todo muy grande… El Half Dome, el Capitán… Primero fuimos al Gracier Point, desde donde vimos el valle, con el Half Dome en primer plano y luego fuimos al Yosemite Valley, donde están todos los sitios donde puedes alojarte para pasar la noche. Desde allí fuimos a ver unas cascadas, aunque agua vimos bien poca, porque ya no caía nada de nada. Yendo por las carreteras de aquí para allá había de vez en cuando “point views”, desde donde podías admirar el paisaje y sacar las fotos de rigor. Desde uno de ellos vimos el Capitán y también una cascada de la que ahora no me acuerdo el nombre. Para lo último dejamos el Mariposa Grove, el bosque de Secuoyas gigantes. Esta zona hace toda subida y la zona más alta queda a unos 6700 pies (no sé la equivalencia en metros), intentamos llegar, pero se hacía tarde para volver y empezaba a hacer frío. Estuvo bien, además, porque como era más bien tarde y por la parte alta ya no había mucha gente, se empezaban a ver animales. Así, vimos un zorro, un par de cervatillos saltando, un pájaro carpintero manos a la obra y un par de ciervos. Lástimas que no vimos ningún oso, eso sí que nos hubiera gustado.
Y cogimos el coche y volvimos para casa… Y con un sueño… Llegamos tardísimo y caímos muertos. El día siguiente sería el único completo para visitar la ciudad.
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